<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet type='text/xsl' href='http://downwhereim.spaces.live.com/mmm2008-07-24_12.50/rsspretty.aspx?rssquery=en-US;http%3a%2f%2fdownwhereim.spaces.live.com%2fcategory%2fLuna%2bLunera%2ffeed.rss' version='1.0'?><rss version="2.0" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:msn="http://schemas.microsoft.com/msn/spaces/2005/rss" xmlns:live="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:cf="http://www.microsoft.com/schemas/rss/core/2005" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"><channel><title>Down Where I Am: Luna Lunera</title><description /><link>http://downwhereim.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&amp;_c=BlogPart&amp;partqs=catLuna%2bLunera</link><language>en-US</language><pubDate>Sun, 02 Sep 2007 16:06:03 GMT</pubDate><lastBuildDate>Sun, 02 Sep 2007 16:06:03 GMT</lastBuildDate><generator>Microsoft Spaces v1.1</generator><docs>http://www.rssboard.org/rss-specification</docs><ttl>60</ttl><cf:parentRSS>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/feed.rss</cf:parentRSS><live:type>blogcategory</live:type><live:identity><live:id>2703797283152210225</live:id><live:alias>downwhereim</live:alias></live:identity><cf:listinfo><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="typelabel" label="Type" /><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="tag" label="Tag" /><cf:group element="category" label="Category" /><cf:sort element="pubDate" label="Date" data-type="date" default="true" /><cf:sort element="title" label="Title" data-type="string" /><cf:sort ns="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" element="comments" label="Comments" data-type="number" /></cf:listinfo><item><title>Luna Lunera (Final)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!228.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset recogió su caña de pescar y su taburete. Habían pasado muchos años desde aquel verano pero aún lloraba mientras preparaba el anzuelo y evitaba mirar al astro cuando lo arrancaba de su lecho de agua. Cuando él se marchaba la mujer que cada mes lo aguardaba en el muelle para que no descuidara su tarea se quedaba allí rezando por dos almas pequeñas cuya desaparición conmocionó en su tiempo al pueblo pero cuyo recuerdo ya se había olvidado arrastrado por nuevos acontecimientos.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Luna traidora, descuidada. Cruel, burlona, irresponsable. Enemiga de rostro afable. Inoportuna sirena. Luna blanca, recuerdos rojos. Arpía retorcida. Asesina, asesina, asesina. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset Ferrer Bassa llegó a su casa y se sentó en una silla de la cocina. Podía ver nítidamente el cadáver de su mujer a través del velo de lágrimas, el rostro sereno y los ojos trastornados de Subirats sentado en la mesa ante él, podía oler la pólvora de la escopeta; escuchaba a Alba llorar en algún lugar de la casa y a Pol Subirats corretear de aquí para allá despreocupadamente. La herida de la pierna, que nunca se curó, le ardía cuando mes tras mes se aproximaba la llegada de la luna llena, como un recordatorio que le tornaba lágrimas el alma. En su hogar nadie había podido olvidar y por ello llevaba más de cuarenta años dedicándose a pescar a la asesina argéntea en un afán obsesivo por evitar que su maldad gestara nuevos desgraciados marcados con su fuego de plata. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;  
&lt;p&gt;
&lt;div align=left&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Luna+Lunera+(Final)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!228.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!228.entry</guid><pubDate>Thu, 02 Feb 2006 19:51:44 GMT</pubDate><slash:comments>2</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!228/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!228.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-02-16T19:05:49Z</dcterms:modified></item><item><title>Luna Lunera (Cap. VII)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!221.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Llegó la mañana y una noticia fúnebre. El pueblo amaneció dominado por un silencio infectado de susurros. Dominaba un tema de conversación y de él hablaban unos con pánico, otros con indignación y con pesar los de más allá. Era la primera vez que en aquella minúscula población acaecía una desgracia semejante. Hablaban de un asesinato. El niño de Justino Subirats había amanecido muerto a cuchilladas. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Maria Rosa se enteró del suceso cuando fue a ver a una vecina para mendigarle algo de comida para Alba, e inmediatamente regresó a su casa. Entró en la cocina descompuesta.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¿Pero qué has hecho Siset? – susurró dejándose caer en una silla. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;De la noche anterior Siset Ferrer prácticamente carecía de recuerdos. Tenía la certeza de que la luna no había salido hasta que él había ido a pescarla, también que había matado, pero no sabía a quién. La naturaleza asesina, por desgracia para él no era un rasgo del que pudiera presumir y la comezón y los remordimientos que experimentaba le resultaban insoportables. Achacaba al astro aquella situación, no pensaba ni hablaba de otra cosa desde que se despertara en el patio de su casa después de que alguna alma caritativa lo arrastrara hasta allí. Si hubiera tenido el convencimiento de que el muerto había sido Subirats su intranquilidad hubiera sido menor, porque, a pesar de todo, aún albergaba hacia él todo el odio que le había insuflado la borrachera. Pero no saber a quién había asestado las cuchilladas le requemaba las entrañas y maldecía a la luna y su pereza. Porque Siset tenía una memoria mutilada en cuanto a su aventura nocturna. No recordaba su ebriedad, estaba convencido de que había ido sobrio a la masía; no recordaba la lluvia del día pasado ni que el cielo estuviera nublado, según él sólo estuvo huérfano de luna, y aunque no sabía explicar cómo había amanecido tirado y manchado de vómitos en el patio de su casa, imaginaba que se había desmayado al llegar allí a causa de los nervios. Le estremecía la paradoja del asesinato, lo fácil y difícil que resultaba matar, cómo alguien que no era tenía más presencia y fuerza que un vivo. Y aunque sospechaba que la clave estaba en la capacidad para acallar los remordimientos y despreciar la vida y el bienestar ajenos, en su caso semejantes &lt;span&gt;facultades&lt;/span&gt; estaban mermadas y se plegaban ante la voz alta de su conciencia abochornada. Le había sorprendido lo sencillo que era perder la hoja de un arma blanca en el cuerpo de un hombre y lo costoso que resultaba extraerla, como si la esencia del desdichado se solidificara alrededor del arma pretendiendo retenerla el tiempo suficiente para que el asesino fuera descubierto y la agresión detenida. Él tendría que haber matado a Subirats y todos aquellos remordimientos los habría aplacado el placer de la venganza y la satisfacción de poder volver a trabajar. Pero la luna se había entretenido la noche menos propicia.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset se había&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;trastocado. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Superada la sorpresa inicial, Maria Rosa también perdió el norte, pero en su caso fue la ira lo que la trastocó. Gritaba y maldecía, e insultaba a Siset echándole en cara su torpeza y falta de coraje. Ella no atendía a su esposo cuando le hablaba de la irresponsabilidad de la luna, de cómo había tenido que ir a pescarla. Le mandaba callar. Ella sólo le escupía su cobardía y su inutilidad, y rugía que había arrojado a toda la familia a la miseria. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Los dos gritaban, pero sin escucharse el uno al otro, el primero sumido en sus cavilaciones y la otra en sus reproches. Y de este modo estuvieron por mucho tiempo hablando solos hasta que la voz de Siset se extinguió prefiriendo proseguir con sus desequilibrios en el fuero interno y los chillidos de Maria Rosa se modularon cuando llamaron a la puerta de la cocina que comunicaba con el patio. Paz durante unos instantes, porque cuando la mujer abrió la puerta se escuchó un fortísimo estallido, como si un trueno entrara en la estancia. Inmediatamente después, lo que Siset contempló al levantar la mirada fue como Maria Rosa caía al suelo con la cara volada y Justino Subirats entraba en la habitación con su escopeta de caza humeante. Se incorporó rápidamente, más por la sorpresa que por el pánico o el pesar al ver a su esposa fallecida. El empresario le encañonó y le disparó, hiriéndole en la pierna. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Tú has matado a mi hijo – dijo. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Tras Subirats entró una mujer con aire ido. Entró gritando, llorando, con la faz cenicienta deformada en una mueca trastocada. Siset pensó que debía ser la esposa de su patrón. Ésta se abalanzó sobre él golpeándole, arañándole y zarandeándole violentamente. Iba en camisón y con el cabello revuelto, escupía babas y era incapaz de articular ni una sola frase coherente porque las palabras en su boca de deshacían en balbuceos. Había en sus ojos horror y sufrimiento, pero también locura, una demencia que simpatizó rápidamente con la de Siset Ferrer. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¿Por qué!, ¿por qué? – repetía ella una y otra vez.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-La luna, ¡fue la luna!, que no salió – respondía el pescador llorando. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;A causa del escándalo, Alba se asomó a la cocina con aire espantado. Parecía un ángel, o como tal la contempló Siset. Resplandecían su carita pálida, sus bucles rubios, su camisón blanco, sus ojitos llorosos y las lágrimas que se derramaban por sus mejillas. Los tres adultos la miraron, aunque adivinándose sentimientos muy dispares. Siset con un franco orgullo paterno, la esposa de Subirats con la &lt;span&gt;trastorno&lt;/span&gt; de la madre que acaba de perder un hijo y Justino Subirats como si la venganza se hubiera compadecido de él. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Se lo dije, señor Ferrer – murmuró mientras cargaba la escopeta con un nuevo cartucho – los hijos no deberían sufrir las consecuencias de los errores de sus padres.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Y disparó dos veces contra la niña, después, mordió el cañón del arma y se suicidó. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset Ferrer no fue capaz de gritar o llorar o balbucir, tan agudo fue el dolor que experimentó. El fino hilo de su cordura se quebró. Quiso revolverse y arrastrarse hacia su hija para abrazar el cadáver, pero la mujer de Subirats continuaba enredada a él pidiéndole explicaciones, rota de padecer y &lt;span&gt;locura.&lt;/span&gt; Se enredaron llantos y aullidos desesperados. Y aquella rara disputa de padres huérfanos de hijos terminó con cada uno derramando sus lágrimas en el hombro del otro.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Fue la luna – gemía Siset – La luna que no salió hasta que yo la pesqué, la luna que se quedó dormida en el mar... La luna. Fue la luna, de verdad, la luna llena. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;  
&lt;div align=left&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Luna+Lunera+(Cap.+VII)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!221.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!221.entry</guid><pubDate>Sat, 28 Jan 2006 21:53:33 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!221/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!221.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-02-17T05:44:24Z</dcterms:modified></item><item><title>Luna Lunera (Cap. VI)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!218.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Inmediatamente después, Siset se tambaleaba por las callejuelas del pueblo con un cuchillo de cocina bajo la chaqueta. Su mujer era una serpiente astuta y su última amenaza, hábilmente reservada, junto con otro lingotazo de ginebra transmutaron completamente el sentimiento de culpa que amargaba al pescador desde que lo despidieran en un odio irracional contra Justino Subirats. Pensaba Siset, mientras se escurría por las sombras hacia la masía de su patrón, que no podía exculparse de haber tirado a su compañero por la borda del &lt;i&gt;Roser&lt;/i&gt; y que era razonable esperar de Subirats un castigo, un cambio de puesto o una rebaja del jornal, pero no un despido que condenara a su hija morirse de hambre. Subirats se había ensañado con su familia abusando de su autoridad y eso era inhumano, propio de un demonio sin escrúpulos. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Tales reflexiones ensimismaban a Siset mientras salía del pueblo y encauzaba sus pasos hacia la propiedad del empresario. La noche estaba muy entrada, había llovido durante todo el día y soplaba una brisa fresca. El hombre apenas veía donde ponía los pies porque no llevaba nada que le iluminara el camino. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Es noche de luna llena – le había dicho Maria Rosa – Nadie te verá en las sombras y tendrás luz suficiente para degollar a ese cerdo. Bebe y vete. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Mientras se había escurrido por el pueblo las sombras le habían ocultado bien de miradas indeseadas, pero de camino a la masía, la luna no le prestó su luz cómplice. Siset caminó con los ojos vueltos hacia el cielo negro y con una creciente inquietud en su estómago. ¿Sería posible que el astro blanco dejara de salir una noche?, ¿acaso existía algún fenómeno astronómico que pudiera demorarla?, ¿podía dormirse la luna en su lecho de agua?&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Al llegar a la residencia el pescador la rodeó y se encaminó hacia un acantilado cercano desde dónde se gozaba de una bonita panorámica del pueblo y del mar. El cielo estaba huérfano pero en las aguas se vislumbraban destellos argénteos que coloreaban su negrura. ¡Allí estaba la luna! La luna aún no había salido del mar. La luna aún estaba acostada. ¡Arriba, maldita sea, arriba, que ya es tarde! Siset se sentó en el borde del precipicio y esperó con ansiedad que el astro se desperezara. Esperó y esperó conminando a la luna a que dejara de hacerse la remolona. Esperó y esperó hasta que la borrachera le hizo considerar que ya había estado aguardando durante demasiado tiempo y que el amanecer se le iba a echar encima. Entonces, se incorporó y se encaminó de vuelta a la masía asombrado por el inoportuno despiste del astro. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset trepó por el muro, saltó al tejadillo que cubría la galería del patio andaluz y desde allí al patio con una agilidad impropia en una persona bebida. Intentó abrir todas las puertas que comunicaban con la galería, pero todas las encontró cerradas y volvió a trepar al tejado para probar suerte con las ventanas. Casualmente, la primera que vino a encontrarse abierta fue de la habitación de matrimonio de Justino Subirats. Distinguió el suave resplandor de las sábanas blancas de la cama y la silueta de las dos figuras que dormían plácidamente. Se deslizó al interior y decidió esperar de nuevo a la luna llena. Escuchaba las respiraciones tranquilas y rítmicas de la pareja, mientras la suya, progresivamente, comenzaba a acelerarse. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;El pescador volvió a clavar sus ojos en el cielo como si esperara que la luna se iluminara igual que se enciende una bombilla. El alcohol comenzaba a emprender la retirada y la sensatez ganaba terrero poco a poco. Iba a convertirse en un asesino. El miedo a la reacción de Maria Rosa si se echaba atrás le impulsaba a terminar lo que había venido a hacer, pero no distinguía a Subirats en medio de aquella oscuridad y errar la cuchillada era un error que no quería cometer. Las manos le sudaban. Desde aquella ventana también se veía el puerto y a la luna remolona en las aguas. Siset le rogó que dejara de jugar y se elevara responsablemente hasta al cielo. Pero ella no obedeció. Traicionado por el astro, el pescador pensó que lo más sensato sería marcharse y regresar otra noche más propicia en la que el alcohol le infundiera el valor que ya se había disipado o, tal vez, no regresar. De repente, la idea del asesinato se le antojó tan extrema como estúpida. Quizás lo apropiado sería mudarse y comenzar una nueva vida en otro pueblo pesquero. Un muerto no era un peso ligero en la conciencia. Sería un borracho y un pendenciero pero no un asesino. Aun a costa de vérselas con la furia de su esposa decidió olvidar el asunto. Sin embargo, en el instante en que se disponía a salir de nuevo por la ventana una mano le sujetó la muñeca. Fue tal el pavor que experimentó, tanto el miedo al verse descubierto que, &lt;span&gt;fuera de sí&lt;/span&gt;, sacó el cuchillo y asestó tres cuchilladas certeras a la oscuridad. Inmediatamente después se escuchó un golpe leve, como el de un cuerpo pequeño cayendo al suelo, y Siset saltó por la ventana totalmente ofuscado. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;¡Había sido la luna! ¡La luna era la responsable! ¡Asesina!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;El pescador corrió como un loco desde la masía de Subirats hasta el pueblo y desde allí al muelle. Cuando llegó, cayó de rodillas y se golpeó varias veces la cabeza contra el suelo. El miedo, los nervios, el alcohol, la sangre tibia del cuchillo que había vuelto a esconder bajo su chaqueta muy pegadito al costado, le hicieron vomitar. Había matado, estaba convencido. No había visto a quien, pero había matado. Al verse descubierto la única imagen que le vino a la cabeza fue la suya en el presidio y la de su hija en el cementerio muerta de hambre, y no supo reaccionar de otra manera. ¡Había sido la luna!, que le había distraído, por esperarla, por dejar pasar tanto tiempo rogando que abandonara su baño y se alzara blanca. Había sido la luna que no había querido ayudarle, que se había ahogado en las aguas. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Maldita seas, luna, ¡sal! Sal de una vez, ¿qué haces aún en el agua? ¡Sal! Maldita perezosa, ¡perra traidora! Sal ya. ¡SAL!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset se echó a correr hacia su casa. Maria Rosa le estaba esperando, pero cuando abrió la puerta no le dio tiempo a hablar. Lanzó el cuchillo a sus pies, cogió su caña de pescar y regresó de nuevo al muelle. Allí vomitó de nuevo. Por culpa del despiste de la luna, ¿a quién habría matado? Se sentó y arrojó al mar el anzuelo.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¡Yo te sacaré! ¡Arriba, maldita sea! ¡Irresponsable! Hace horas que deberías estar en el cielo, lo has dejado huérfano. ¡Vaya que si te haré salir!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Tal fue el escándalo que organizó Siset con sus gritos e improperios que no tardaron en asomarse a las ventanas vecinos soñolientos preguntándose quién organizaba tanto jaleo. Estaban acostumbrados a las excentricidades del borracho del pueblo, pero éstas no resultaban nada graciosas en medio de la madrugada. Siset increpaba a la luna que estaba escondida tras las nubes que había dejado la tormenta de la tarde e intentaba pescar un tenue rayo que debía escaparse de algún hueco de la masa borrascosa. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¡Cállate loco! ¡Borracho! ¡Déjanos dormir!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¿No veis que la luna no ha salido?&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Vete a dormir, borracho, y deja de decir tonterías. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Pero Siset no se movió del muelle y continuó lanzando una y otra vez el anzuelo, una y otra vez, sin dejar de gritar que no se movería hasta que sacara la luna del agua. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Un aire fresco se levantó y comenzó a disolver las nubes. Completamente agotado y acusando los primeros síntomas de una incipiente resaca, el pescador lanzó de nuevo el anzuelo y cerró los ojos. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Luna traidora. Por tu culpa he matado. Me has hecho matar, tú eres la asesina – murmuró – Despistada, ¿cómo has podido dormirte?, ¿no ves lo tarde que es?, ¿lo oscuro que está el cielo? Levántate que es lo que tienes que hacer. Arriba, traidora, arriba. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset estiró con tanta fuerza de la caña que cayó de espaldas. El aire continuaba soplando y llevándose los vestigios de la tormenta. Despacio, abrió los ojos. Una luna redonda y grande, como preñada de luz ocupaba su trono en el cielo. A su alrededor brillaban estrellas. Y lloró. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;  
&lt;div align=left&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Luna+Lunera+(Cap.+VI)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!218.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!218.entry</guid><pubDate>Tue, 24 Jan 2006 17:43:41 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!218/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!218.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-02-17T05:45:00Z</dcterms:modified></item><item><title>Luna Lunera (Cap. V)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!212.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Lo inevitable ocurrió cuatro meses después de perder su empleo. Cierta noche, Siset y Maria Rosa tuvieron que avisar al médico porque Alba se pasó todo el día sin ganas ni fuerzas para moverse de su cama. El diagnóstico del adormecido especialista fue contundente: estada desnutrida. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;-Esta niña se os morirá – dijo – No me volváis a llamar porque no está en mi mano hacer nada por ella.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Más tarde, a solas en la cocina, las demoledoras palabras del médico sólo dejó al matrimonio Ferrer Cerdà ánimos para abrir botellas. Todo el dinero que entraba en aquella casa se destinaba exclusivamente al sustento de Alba, sin embargo, el licor jamás faltaba en la alacena. Cuando Siset quería imaginarse cómo se las ingeniaba su esposa para proveerse de alcohol le venían a la cabeza escenas de pillaje o situaciones degradantes y comprometedoras para una mujer casada. Pero no le preguntaba por sus métodos. Mientras hubiera en casa reservas de ese néctar imprescindible para seguir adelante con la vida, bien poco le importaban los malabares que ella tuviera que hacer para conseguirlo. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Toda la culpa es de Subirats – gruñó Maria Rosa. Había cogido un vaso y una botella de anís, lo llenó hasta el borde y lo apuró de un solo trago - ¿Qué vas a hacer? Algo tienes que hacer, Siset.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Él se recostó en la silla con aire derrotado.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Beber y escucharte escupir veneno. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Algo que tanto inquietaba como agradecía el pescador era que su esposa jamás le hubiera responsabilizado de la miserable situación que atravesaban. Todas las críticas y menosprecios de Maria Rosa se cebaban, invariablemente, en Subirats y su alma negra. Poco parecía importarle a su mujer que hubiera sido él quien provocara el funesto incidente en el &lt;i&gt;Roser&lt;/i&gt;. Ella nunca hablaba de aquella pelea, ni del hombre al que él lanzó por la borda y al que a duras penas sacaron con vida del mar por la oscuridad y porque él se revolvía y se encaraba con el resto de pescadores negándose a que lo subieran de nuevo&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;a la embarcación. Maria Rosa hablaba como si su patrón lo hubiera despedido por pura maldad y él respiraba aliviado por haberse visto liberado de una lengua tan mordaz y demoledora. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Eso, Siset, bebe, pero también piensa.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Podríamos vender la casa – murmuró él haciendo girar la botella vacía de anís sobre sí misma. &lt;span&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Su esposa le sirvió ginebra.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Bebe – dijo - ¿Y de qué nos serviría? Cuando la niña tuviera que comer entonces la mataría el frío. Esa no es la solución. La culpa es de es… ¡Brrr!, miserable.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset bebió.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Podrías ponerte a trabajar – se aventuró a sugerir mientras se encogía en la sillas aguardando el zarpazo de la fiera. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Bebe – repitió ella con dulzura – Si yo me pusiera a trabajar, ¿quién cuidaría de Alba? Esa no es la solución. La culpa la tiene Subirats.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset bebió. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Algo tendremos que podamos empeñar.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Bebe. Todo lo que se podía empeñar ya está empeñado. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Y Siset volvió a beber. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;La calma de Maria Rosa pronto puso en alerta al pescador, al igual que su repentina dulzura. Se percató de que ella no bebía con el ansia desmedida habitual y que, en cambio, le animaba a él a embriagarse con el costoso fruto de su degradación. Bebió. Una expresión aviesa deformaba una faz que en la sobriedad era pura melancolía y en la ebriedad pura despreocupación, y que a pesar del aturdimiento le hizo sentirse objeto de una siniestra elucubración que aún estaba por desvelarse. Pero no se atrevió a preguntar. Siset bebió y continuó observando. Encontró los ojos negros de su mujer reventados de maldad y veneno en la comisura de sus labios estirados con la sonrisa del zorro. Se asustó. Y bebió de nuevo. Y una vez más. Ella le animaba. Primero vació todas las botellas que tenía a su alcance, después las que le alargó su esposa y, finalmente, las que ella tuvo que ponerle entre las manos cuando comenzaron a desdoblarse y a volverse huidizas. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Él tiene la culpa – la voz su esposa volvió a asaltarle cuando la borrachera ya le había hecho olvidarse de ella, de Alba, de Subirats y de toda su sensatez, y la felicidad era &lt;span&gt; &lt;/span&gt;menear la lengua dentro del cuello de una botella de ginebra para lamer sus últimas gotas – Mírame, mírame, Siset. Mírame. Él tiene la culpa, ¿me escuchas bien? Justino Subirats tiene la culpa de todo. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Siset Ferrer se acodó en la mesa y fijó en Maria Rosa sus ojos inyectados de alcohol. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Él tiene la culpa – balbució. Después escogió aguardiente para otra ronda de tragos. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Tú sólo sabes pescar, ¡y te echó a pesar de todo! No te cambió a otra embarcación, no… ¡te echó! No pensó en la familia que depende de ti. ¡Ese hombre odia a todo el mundo! Él nos ha arrojado a esta miseria.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Sí.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Bebe.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Yo sólo le di un empujón a Quim porque me estaba molestando – arguyó &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Siset con la lengua atontada y los ojos achispados - ¡Él se cayó sólo por la borda! Yo sólo le di un golpecito, así… nada… Un empujoncito…Y se cayó. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Pero te han despedido a ti. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Sí.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Bebe.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¡Por nosotros!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Claro. Bebe&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¡Saldremos de esta, mujer!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Bebe, Siset.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¡Ya pensaremos qué hacer!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Bebe. Yo ya lo sé.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Como si hubiera estado aguardando pacientemente que la conversación derivara en aquel punto, Maria Rosa se incorporó, abrió un cajón de la alacena y sacó un cuchillo. Regresó a la mesa y se lo tendió a su marido. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-Mátalo.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Ya fuera por el tono imperativo de la orden, su significado o por el frío destello de la hoja del cuchillo, Siset parpadeó confuso y la ebriedad se evaporó.&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¿Matarlo? ¡Estás loca, mujer?&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;Maria Rosa se inclinó sobre la mesa y Siset creyó ver a una víbora alzarse sobre su vientre. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¡Piénsalo! – clamó ella – Sin Subirats el negoció pasará a manos de su mujer y todo el mundo sabe que es tan beatilla y buena persona que no dudaría en readmitirse después de un poco de llantos y paripé. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;-¡Estás loca!, ¡estás loca!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff" size=2&gt;La mujer golpeó con furia la mesa, cogió el cuchillo y lo clavó en la madera ante él. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face=Arial color="#000000" size=2&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt;-Si no matas a Subirats, has matado a tu hija. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face=Arial color="#000000" size=2&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;  
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face=Arial color="#000000" size=2&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt;  
&lt;div align=left&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Luna+Lunera+(Cap.+V)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!212.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!212.entry</guid><pubDate>Thu, 19 Jan 2006 20:30:15 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!212/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!212.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-02-17T05:45:28Z</dcterms:modified></item><item><title>Luna Lunera (Cap. IV)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!204.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p style="line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;De nada sirvió que Siset rogara entonces a Justino Subirats que le respetara su puesto en el &lt;i&gt;Roser&lt;/i&gt;, ni que después día tras día, durante semanas enteras, fuera a la masía a implorar de rodillas, llorando o rasgándose las vestiduras en inquietantes ataques de desesperación que le permitiera regresar a la flota&lt;/font&gt;.&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt; El patrón tampoco se amedrentó cuando tras las amenazas&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt; &lt;/font&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;ebrias llegaron las sobrias. Desde aquel mediodía canicular Siset Ferrer no volvió a pisar una embarcación pesquera&lt;/font&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;         El despido del pescador pronto fue en el pueblo un chisme en la lengua viperina de las comadres y opiniones enfrentadas en los bares al agotarse la ronda futbolera; pero salvo para convertirlo en blanco de sus conjeturas, a nadie le importó ni le preocupó en ningún momento la suerte que pudiera correr Siset y su familia. El hijo de Sebatià Ferrer Valls se había criado entre redes, peces agonizantes, tablones húmedos, arrullos de brisa salada y sonrisas de luna. Sólo conocía el arte de la pesca y, por otra parte, su fama de beodo y pendenciero había trascendido tanto que nadie en el pueblo le dio un compasivo voto de confianza y otro trabajo. Para comer tuvo que comenzar a frecuentar a otros pueblos y prestar su fuerza en obras o en el campo, pero de vuelta a casa la miseria ganada se convertía en vino tinto, cerveza, eses en lugar de pasos firmes y discusiones con su odiosa mujer. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La esposa de Siset era Maria Rosa Cerdà Guardiola. La conoció en una taberna portuaria sin que nadie llegara a discernir, cuando se pelearon por la última botella de vino del local, quien de los dos estaba más borracho. Su noviazgo fue alcohol en las cantinas y sexo en las calas, y su boda cava catalán en lugar de vino de bodegón. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La vida conyugal trajo consigo responsabilidades y hábitos nuevos que no sospecharon antes de vérselas con el cura y el sacramento del matrimonio. Ella tuvo que acostumbrarse a vivir sobria de día para poder ocuparse de sus quehaceres domésticos y él a llevar primero el dinero a casa que al bar. Su matrimonio también desveló el horrible descubrimiento de que tanto se adoraban estando bebidos o en la cama como se detestaban si se trataban sin estar perdidamente alcoholizados. Nunca supieron hablarse ni tuvieron qué decirse, y para no dar de qué hablar en el pueblo con una separación pocas semanas después del ‘sí quiero’, decidieron amarse borrachos hasta que la muerte los separara en lugar de odiarse sobrios mientras su cordura pudiera soportarlo.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;De ese amor yerto y de la lujuria y las borracheras que amansaban la aversión que no ocultaban el uno hacia el otro, nació un amanecer de agosto Alba Ferrer Cerdà. Desde el momento en que la niña abrió sus pulmoncitos y aspiró su primera bocanada de aire, la pareja de aferró a ella como un náufrago a un resto de madera en medio del mar tempestuoso. Ni Siset ni Maria Rosa dejaron por ella la bebida: para soportarse siempre necesitaron estar borrachos, pero desde el momento en que la pequeña entró en el hogar familiar aprendieron a sacrificar botellas a cambio ropita, calzado, comida y juguetes que garantizaran el bienestar de tan amado tesoro.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Sólo por su hija Alba maldecía Siset el despido de Justino Subirats. A él no le importaban las penurias ni el hambre mientras un mal trago le calentara las entrañas, ni tampoco que Maria Rosa hubiera perdido su lozanía y andara por la casa con el aspecto y la figura escuálida de un alma en pena; pero sí le quitaba el sueño que su razón de existir padeciera las consecuencias de la drástica decisión. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.4pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;  
&lt;div align=left&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Luna+Lunera+(Cap.+IV)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!204.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!204.entry</guid><pubDate>Sun, 15 Jan 2006 22:37:36 GMT</pubDate><slash:comments>2</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!204/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!204.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-02-17T05:46:15Z</dcterms:modified></item><item><title>Luna Lunera (Cap. III)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!194.entry</link><description>&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Lo que usted ha hecho no tiene nombre.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Subirats ordenó a Siset que se reuniera con él en la masía. Fue el mediodía de un domingo estival cuando el pueblo dormía la siesta y un extraño sopor había acallado hasta a chicharras y grillos. La humedad era pegajosa, el calor inclemente y el aire iba pasando de puntillas para que las palabras del patrón pudieran llenar ese vacío y escucharse con una claridad que no dejara dudas.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Sí señor Subirats, andaba un tanto borracho, lo siento. No volverá a pasar, ¡palabra!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Justino Subirats había convertido el corral de la masía en un espectacular patio andaluz. En el pueblo se hablaba mucho de él y su suntuosidad, pero hasta Siset nadie había alcanzado a verlo. Se contaba que había sido un regalo del empresario (¡todo un derroche para alguien que cuidaba en exceso su cuenta corriente!) a su mujer, granadina, cuando dio a luz al único hijo de la pareja. Su planta era rectangular. Las paredes de la galería estaban adornadas con azulejos que dibujaban mosaicos coloridos. Las macetas de geranios rojos que ocupaban el suelo de mármol e invadían las ventanas enrejadas de las estancias que daban al patio, otorgaban al clima mozárabe general de la construcción un cierto aire andaluz clásico que recordaba a los patios blancos Sevilla o Córdoba. Casi una cincuentena de columnas de mármol coronadas con arcos de medio punto finamente labrados con motivos geométricos rodeaban la galería y la comunicaban con el jardín, en el centro. Subirats iba hablando, pero la reprimenda severa que le dirigía a Siset, que allí se sentía como transportado en el tiempo y en el espacio a lugares que su imaginación pueblerina y ruda no hubiera sabido imaginarse ni dedicándole el mayor de los esfuerzos, se deformaba en un zumbido molesto que carecía de sentido. En el centro del jardín había una fuente de piedra blanca que imitaba el mármol. Mediría unos dos metros y la culminaba un ángel rollizo que dejaba caer agua de un cántaro hasta un plato inferior de donde bebían media docena de leones que a su vez derramaban el líquido a la base. Dos canales de agua en forma de cruz partían de la fuente y dividían el jardín en cuatro partes iguales donde serpenteaban caminillos de grava y donde naranjos en flor compartían su sombra y enredaban su perfume con el azahar, el jazmín y las rosas. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Señor Ferrer...&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La voz del empresario apremió al pescador a salir muy a su pesar del ensueño que lo abstraía. Subirats guardó silencio y miró a Siset con cara expectativa, lo que condujo a su empleado a retorcer con más fuerza su gorra al comprender que lo que estaba esperando era la respuesta a unas palabras que no había escuchado.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-No volverá a ocurrir – dijo, considerando que en el fondo era la única promesa que podía ofrecer. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Justino Subirats puso los ojos en blanco y dibujó un mohín desencantado. Estaba sentado en un sillón de mimbre con las manos entrelazadas sobre &lt;i&gt;La Vanguardia&lt;/i&gt; que tenía apoyada en las rodillas. Lucía su impecable y blanquísimo traje de los domingos y unos zapatos con un lustre que podía haber cegado a quien los contemplara más de la cuenta. Junto al sillón había una mesita de hierro negro forjado donde se distribuían un jarrón vacío, un reloj de bolsillo y una jarra de cerveza. Siset Ferrer, que iba con la misma ropa de siempre y estaba a punto de quedarse sin gorra por el temblor de sus dedos, se preguntó si Subirats le invitaría a un trago. El calor de aquel mediodía era tiránico y la sobriedad le dejaba la boca seca al marinero. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-No ha escuchado nada de lo que le he dicho – le reprendió Subirats – ¿Se da cuenta de que ha podido matar a un hombre? &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Ya le he dicho... Iba un poco bebido.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡El problema no es que fuera borracho! – clamó el otro – El problema es que usted es agresivo y siempre anda metido en peleas como si quisiera demostrar algo. Yo desapruebo ese salvajismo, necesito hombres de confianza en mi flota. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Yo lo soy, señor.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Su padre lo era. Usted carece de credibilidad para mí. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Siset sintió que Subirats le acorralaba sin permitirle defensa. En aquel instante, un niño apareció en el jardín. Tendría unos diez años pero era bajito para su edad. Sus mejillas tenían el saludable color del que cada día dispone de tres platos en la mesa y su cuerpo la delgadez adecuada que evidenciaba un espíritu vital y sano. Vestía un traje blanco de lino, algo ancho y cómodo, e iba descalzo. Su cabeza estaba poblada por vigorosos rizos rubios que contrastaban con la oscuridad de su tez morena. Llevaba en una mano una peonza y en la otra la cuerda para hacerla girar. Siset pensó que se trataría de Pol Subirats Jarilla, el único heredero de Justino Subirats Sentís. El niño se asomó a la fuente, se mojó las manos y atravesó el jardín sin prestar ninguna atención a los dos adultos. Desapareció bajo los arcos. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Era su hijo? Yo también tengo una hija que debe tener la misma edad. La quiero con locura. ¡Cómo cuesta sacarlos adelante!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Siset pensó que apelar al buen corazón de Subirats esgrimiendo el tema de los infantes podría librarle de la reprimenda y otorgarle el perdón. Pero en cuanto vio la expresión que adoptó el rostro de Sentís supo que se había errado en su ataque. Subirats dejó su periódico en la mesita y se incorporó. Cuando Siset lo tuvo delante comprobó que era casi tan alto y tan robusto como él, y que le temía como una gallina debe temer a un zorro. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;div&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt;-Los hijos no deberían sufrir las consecuencias de los errores de sus padres – le dijo suavemente el empresario rodeando con su brazo los hombros de Siset – Es una pena que ellos caigan en desgracia con sus padres. Tener hijos es una gran responsabilidad y siempre hay que meditar mucho antes traerlos al mundo, eso dice mi mujer. Yo digo, también, que hay que ser consecuente con los actos y usted ha demostrado una irresponsabilidad intolerable que yo no estoy dispuesto a ignorar. Está despedido, y fíjese que no le digo, ‘lo siento’. Márchese. &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=left&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Luna+Lunera+(Cap.+III)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!194.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!194.entry</guid><pubDate>Wed, 11 Jan 2006 11:05:35 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!194/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!194.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-02-17T05:43:45Z</dcterms:modified></item><item><title>Luna Lunera (Cap. II)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!166.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Justino Subirats Sentís era el propietario de casi toda la flota pesquera del pueblo. Era un hombre muy austero que llevaba una vida muy austera en una masía antiquísima y austera a las afueras del municipio. Había heredado el negocio de su padre, que a su vez lo había heredado del suyo y así sucesivamente hasta llegar a Aureli Subirats Tuset, el tatarabuelo, un hombre con visión de futuro y una gran fortuna hecha en las Américas que se había dedicado a comprar las barcazas de sus compadres y echarlas a la mar con sus viejos propietarios convertidos en nuevos asalariados. El hijo de Aureli Subirats Tuset, Jaume Subirats Pujol, había continuado dando forma al legado de su padre, y así sucesivamente hasta llegar a Justino Subirats Sentís, del que a aquellas alturas ya dependía el sustento de la mayoría de las familias del pueblo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Siset Ferrer Bassa había comenzado a trabajar en la flota de Subirats ayudando a su padre, Sebastià Ferrer Valls, hijo y nieto de pescadores. Su infancia, su juventud y su madurez habían transcurrido a bordo del &lt;i&gt;Roser&lt;/i&gt; y en mar abierto, arrullado por el Mediterráneo sereno, entre redes, anzuelos y peces que se corcoveaban agonizantes arrebatados a un medio que en raras ocasiones les había mostrado su peor cara. En la memoria de Siset apenas había una docena de tempestades y un único naufragio donde no se lamentó más pérdida que la del &lt;i&gt;Gavina&lt;/i&gt;, una antigüedad de la flota que sacaban a faenar más por costumbre que por utilidad. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Siendo Justino Subirats un hombre comedido y enemigo de los despilfarros, el jornal que daba a sus asalariados era el justo para vivir con la misma sobriedad que regía su vida. Por supuesto, la austeridad vocacional del acaudalado empresario y la forzada de aquellos que tenía contratados era valorada de un muy modo dispar por el primero y los segundos, y sin llegar a ser un hombre odiado, Subirats tampoco era querido en su entorno. Se le temía por su poder, por ser el tirano que monopolizaba el mar y los recursos que daban de comer al pueblo, la mano que garantizaba la subsistencia de los que habitaban allí y el pulgar que podía sentenciar el destino de muchas familias de pescadores. Sus &lt;span&gt; &lt;/span&gt;detractores se contaban por decenas, pero las quejas y los juramentos se quedaban en las tabernas o en el hogar familiar y nunca se entonaban los suficientemente alto como para que pudiera llegar a sus oídos. Sin embargo, Siset Ferrer jamás había tenido quejas de su patrón. El dinero que a sus compañeros de faena a penas les llegaba para echar adelante a sus familias y para lamentarse amargamente ante un vaso de vino en la taberna, él se lo bebía despreocupadamente. Así lo fue haciendo durante su juventud ociosa y así lo continuó haciendo una vez casado, hasta que el alcohol se acabó convirtiendo en una adicción y esa adicción le costó su puesto de trabajo.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;El gusto de Siset por la bebida y a las broncas le había dado fama en todo el pueblo. El hijo de Sebastià Ferrer era muy alto y tenía una fuerza anormal en sus manazas que le animaban a participar en todas las peleas que podía. Mientras fue joven, esas refriegas no pasaron de riñas de borrachines en los locales del puerto sin demasiada importancia ni consecuencias graves; pero a medida que su afición a la bebida se convirtió en necesidad y conforme fue madurando y sus necesidades familiares le zambulleron en las mismas responsabilidades y penurias que afligían al resto de sus compañeros, Siset también comenzó a volverse agresivo. Se rumoreaba en el pueblo que la relación que mantenía con su mujer había sido el detonante de aquel mal genio que lo acompañaba casi desde que dio el ‘sí quiero’. El hombre faenaba ebrio y se discutía con el resto de pescadores por minucias. Nadie se quejó de su actitud a Subirats por el extraño concepto de honor y compañerismo que compartían en el &lt;i&gt;Roser&lt;/i&gt;, pero sus excesos llegaron igualmente a oídas del dueño de la flota cuando en el transcurso de una refriega Siset lanzó por la borda a otro pescador. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div align=left&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Luna+Lunera+(Cap.+II)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!166.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!166.entry</guid><pubDate>Mon, 02 Jan 2006 22:38:00 GMT</pubDate><slash:comments>2</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!166/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!166.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-02-16T19:10:19Z</dcterms:modified></item><item><title>Luna Lunera (Cap. I)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!149.entry</link><description>&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="line-height:150%"&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="line-height:150%"&gt;&lt;font size=2&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Ay, ay, que ya está anocheciendo. Ay, que el pescador no ha llegado. ¡Santa María qué desgracia! Ay, ¿cómo saldrán los hombres a faenar si el pescador no pesca la luna? No habrá luz suficiente. ¿Nadie lo ha visto hoy? ¿Dónde andará a estas horas si el sol ya se está ocultando? Ay, que si no viene ocurrirá una desgracia, ¡os lo digo yo, que bien lo sé! No salgáis esta noche si él no viene, ¡hacedme caso!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Cállate mujer, ¿o por todos los diablos que te has vuelto tan loca como ese viejo? Me estás mareando con tus berreos ¿Desde cuándo nosotros necesitamos luz de luna para salir a faenar? &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Te digo yo que no saldrá la luna si él no viene, que no son tonterías mías, que lleva más de cuarenta años echando el anzuelo y que la luna no sale hasta que él la engancha.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Qué locura!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Si la luna se duerme ocurren desgracias!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Cuentos de vieja! ¿Cómo no va a salir la luna?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Mirad, por ahí viene!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Bendita la virgen y benditos los santos. Hoy podréis salir. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;El abuelo Siset llegó cojeando al muelle con su caña bambú, su banqueta y su mirada turbia. Los hombres que se congregaban allí para hacerse a la mar rieron entre dientes y murmuraron cuando el anciano pasó por su lado; después, lo señalaron con el mentón y se atrevieron a elevar sus chanzas. Porque a los locos o se les teme o se les hace burla, y Siset había dejado que las lenguas deslenguadas lo &lt;span&gt;escarnieran&lt;/span&gt; sin volverse. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Pensé que ya no vendría – dijo la mujer, profundamente aliviada, santiguándose – La luna iba a dormirse otra vez.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Es esta pierna maldita – gruñó el hombre – Que ya no me deja removerme.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;El anciano acomodó su taburete en la orilla del muelle y se encaró al mar. Con esos ojillos minúsculos que se estrechaban para ver lo que sus ochenta y dos años ya volvían borroso, escudriñó el horizonte en busca del astro que remoloneaba en su lecho de agua. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Arriba, perezosa - susurró mientras preparaba el sedal -, te mecen las olas y luego llegas tarde. Es hora de levantarse, ¡arriba, penca! &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Los pescadores estallaron en carcajadas y se marcharon a su faena dejando al viejo y su locura. Sólo la mujer se quedó a su lado, muy atenta a lo que hacía. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Vamos, Siset, vamos que vamos tarde.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;
&lt;p&gt; 
&lt;p&gt; 
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Era el viejo loco del pueblo un hombre alto y robusto al que ni los años tiranos ni la pronunciada cojera que acusaba le habían restado vigor. De sus manos grandes y toscas corría la leyenda de que en tiempos mejores habían matado atunes a puñetazos, y aún en su vejez podían temerse la rudeza de aquellos dedos gruesos. Su faz octogenaria era recia e impermeable su expresión, siempre ausente, como enredada en un recuerdo absorbente que no lo liberaba o del que no quería desprenderse. Allí el tiempo había ido cincelando arrugas profundas y había hundido en aquellos pliegues rígidos unos ojos que carecían de la agudeza de antaño pero que refulgían con un ardor demente del que se valían las madres a la hora de espantar a los niños rebeldes.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Los más ancianos habían hecho correr muchas historias y chismes macabros sobre el pasado de aquel hombre, convirtiéndolo en un ogro las nanas y cuentos de cuna. Pero después de cuarenta años de excentricidades, en el pueblo no había quien temiera al abuelo Siset. Los rapaces coreaban canciones y chirrigotas cuando se lo cruzaban, los mozos y los hombres se carcajeaban abiertamente de su demencia, y las mujeres, por norma, llamaban la atención a los anteriores y lamentaban la mala suerte de aquel viejo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify"&gt;&lt;span lang=ES-TRAD style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;A nadie a aquellas alturas le interesaba la verdadera historia del abuelo Siset. Nadie quería saber la historia de la luna que no salió una noche de verano. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;
&lt;p&gt; 
&lt;p align=right&gt;&lt;font size=3&gt; &lt;/font&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size=2&gt;Niome&lt;/font&gt;
&lt;p align=right&gt; 
&lt;div align=left&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Luna+Lunera+(Cap.+I)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!149.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!149.entry</guid><pubDate>Thu, 29 Dec 2005 20:53:28 GMT</pubDate><slash:comments>2</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!149/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!149.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-02-16T19:09:17Z</dcterms:modified></item></channel></rss>