<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet type='text/xsl' href='http://downwhereim.spaces.live.com/mmm2008-07-24_12.50/rsspretty.aspx?rssquery=en-US;http%3a%2f%2fdownwhereim.spaces.live.com%2fcategory%2fLas%2balas%2bdel%2bladr%c3%b3n%2ffeed.rss' version='1.0'?><rss version="2.0" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:msn="http://schemas.microsoft.com/msn/spaces/2005/rss" xmlns:live="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:cf="http://www.microsoft.com/schemas/rss/core/2005" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"><channel><title>Down Where I Am: Las alas del ladrón</title><description /><link>http://downwhereim.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&amp;_c=BlogPart&amp;partqs=catLas%2balas%2bdel%2bladr%25C3%25B3n</link><language>en-US</language><pubDate>Sun, 02 Sep 2007 16:06:03 GMT</pubDate><lastBuildDate>Sun, 02 Sep 2007 16:06:03 GMT</lastBuildDate><generator>Microsoft Spaces v1.1</generator><docs>http://www.rssboard.org/rss-specification</docs><ttl>60</ttl><cf:parentRSS>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/feed.rss</cf:parentRSS><live:type>blogcategory</live:type><live:identity><live:id>2703797283152210225</live:id><live:alias>downwhereim</live:alias></live:identity><cf:listinfo><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="typelabel" label="Type" /><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="tag" label="Tag" /><cf:group element="category" label="Category" /><cf:sort element="pubDate" label="Date" data-type="date" default="true" /><cf:sort element="title" label="Title" data-type="string" /><cf:sort ns="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" element="comments" label="Comments" data-type="number" /></cf:listinfo><item><title>Las alas del ladrón (Desenlace)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!391.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Al día siguiente, después de leves intervalos de sueños y pesadillas, Andrés se levantó tan alterado como se había acostado. Durante toda la noche había temblado bajo las sábanas de la cama. Si caía vencido por el propio cansancio, cualquier ruido extraño que no conseguía identificar le despertaba y le hacía saltar del colchón para esconderse y, quizás, jugar con cierta ventaja a la hora de salvar el pellejo. Cuando comprobaba que sólo era su imaginación la que una y otra vez se burlaba de él, se sonreía y volvía a tenderse para brincar de nuevo poco tiempo después. Acabó durmiendo con dos cuchillos a lado y lado de la cabecera, pero los ruidos y las pesadillas continuaron sin concederle tregua a lo largo de las horas oscuras. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Lo primero que hizo aquella mañana fue encender la televisión para ver se daban alguna noticia sobre la redada de la noche anterior. Aún era temprano y todos los canales emitían informativos antes de cederle el protagonismo a las tertulias o a los programas para amas de casa. Se echó en la cama escuchando las noticias internacionales, guerras, atentados suicidas y desastres naturales, mientras iba leyendo los breves que corrían en el extremo inferior de la pantalla por si encontraba alguno que hiciera referencia a aquello que le interesaba. Cuando llegó el bloque de nacional se sentó en el borde de la cama y subió el volumen de la televisión. El presidente del gobierno y la oposición fueron los primeros protagonistas, después hablaron de un nuevo proyecto de ley y de la huelga de unos trabajadores defendiendo sus puestos de trabajo. Se fueron sucediendo las noticias y Andrés comenzó a temer que no hubiera habido redada aquella noche, que en un lugar de la ciudad hubiera unos magrebíes preguntándose dónde estaba su alijo y, en otro punto, otro grupo de moros preguntándose por qué no habían recibido su mercancía. En cualquier momento temió una llamada al móvil de El Liche, por eso lo apagó y se quedó inmóvil y a oscuras, incapaz de pensar qué debía hacer. La única imagen que una y otra vez le venía a la cabeza era la de su cadáver cubierto a navajazos. Pero entre su maraña de pensamientos e imágenes macabras, la voz monótona del presentador se infiltró dejando caer la palabra ‘redada’. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés volvió a prestar atención a la televisión en el instante en que el periodista daba paso al vídeo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;“Una banda dedicada al tráfico de drogas ha sido desarticulada esta madrugada por el Cuerpo Nacional de Policía en dos operaciones llevadas a cabo en dos barrios de Barcelona – decía la voz en off de una mujer – La actuación policial se ha saldado con la detención de nueve hombres de origen magrebí y de un español”&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;El Liche&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;, pensó Andrés. &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;“La policía llevaba meses siguiendo la pista a esta banda que se dedicaba al contrabando y distribución de droga. Durante el registro de ambos pisos, las fuerzas de seguridad se incautaron de varios kilos de cocaína así como de armas, varias mochilas con dinero en efectivo y múltiples pasaportes y tarjetas bancarias falsificadas.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Aunque la operación ha sido calificada de exitosa, fuentes policiales han confirmado que en el momento de la detención algunos de los integrantes de esta banda han conseguido escapar”&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La emoción de Andrés le impidió escuchar esta última frase. Cayó de rodillas ante el televisor llorando. &lt;i&gt;Gracias, &lt;/i&gt;susurraba&lt;i&gt;, gracias, gracias, gracias&lt;/i&gt;, decía mientras se balanceaba hacia delante y hacia atrás. Toda aquella pesadilla había terminado. Podía volver a por Eva y a por Andresito, podía olvidarse de todo, coger el dinero y marcharse a otra ciudad a comenzar una nueva vida. Podía buscar un buen trabajo y convertirse en un hombre, dejar de ser ese desgraciado que nunca conseguía conquistar a Eva ni ofrecerle nada a Andresito. La noticia le convenció de que la vida le acababa de brindar el último golpe de fortuna, y que, a partir de ese justo instante, no debía volver a cometer ninguna estupidez más. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Sonreía, y estaba a punto de apagar el televisor cuando el vídeo de otra noticia ubicada en Barcelona captó su atención. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;“Y no abandonamos la ciudad condal porque esta madrugada los &lt;i&gt;mossos d’esquadra&lt;/i&gt; han encontrado en un inmueble del barrio barcelonés de San Adrià los cadáveres de una mujer y de su hijo con evidentes signos de violencia. Por el momento, no ha transcendido la identidad de los fallecidos ni las causas de su muerte, pero la policía trabaja con la hipótesis de otro episodio de violencia doméstica”&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Antes de que el vídeo terminara, Andrés ya se precipitaba escaleras abajo convencido de que esos cadáveres eran los de Eva y a Andresito. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Salió del edificio como un vendaval, aterrado ante la idea de&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;tener que reconocer a la mujer y al niño en un depósito de cadáveres. Le faltaba aire para respirar y concentración incluso para caminar. Se movía dando bandazos y a trompicones, sin poder ver dónde ponía los pies ni contra quien se abalanzaba. Las lágrimas le corrían por las mejillas y clamaba contra la vida y contra su suerte. No importaba que Eva y Andresito no fueran madre e hijo, ni tampoco que no estuvieran viviendo en San Adrià. En cuanto escuchó la noticia supo que aquellos cadáveres sobre los que hablaban eran los de la mujer y el niño.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Mientras corría por la calle, Andrés se vio atrapado por dos hombres que detuvieron su carrera y lo acorralaron contra un muro. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Eh!, ¿qué pasa?, ¿dónde vas tan deprisa? – dijo uno de ellos. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés reconoció a los policías de paisano que custodiaban su casa y, de repente, recordó que ellos también deberían de haber estado custodiando a Eva y a Andresito. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Hijos de puta! – rugió revolviéndose como un animal – ¿Dónde coño estabais, eh? Se supone que deberíais de haber estado vigilándoles como a mí. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Los dos hombres se miraron interrogantes.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿De qué hablas?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Están muertos por vuestras culpa! – continuó gritando Andrés – ¡Os voy a matar a todos! ¡Todo me da igual!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Un corrillo de curiosos se había reunido alrededor de la escena. Algunos la contemplaban sorprendidos y otros llamaban a la policía. Los agentes tenían a Andrés acorralado contra la pared, sujetándolo por los brazos, y éste se agitaba y lanzaba patadas y rabiosos gritos mientras lloraba y bramaba serias amenazas que estremecieron a los que le escuchaban. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Finalmente, Andrés consiguió zafarse de los policías y echó a correr, pero uno de los curiosos metió un pie y le hizo caer de nuevo. Los agentes volvieron a echarse encima de él y aprovecharon que estaba en el suelo para ponerle las esposas. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Dejadme, ¡jodeeer! – gritó Andrés - ¡Ha sido culpa vuestra! Deberíais de haber estado vigilándolos. ¿Dónde estabais? ¡Pegadme un tiro &lt;i&gt;o&lt;/i&gt; os mataré a todos! ¡¿Me oís?!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Pero de quién coño estás hablando! – preguntó uno de los policías, que hincaba las rodillas contra su espalda mientras le apretaba la cabeza contra el suelo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡De Eva y de Andresito, hijos de puta! Los han matado. ¡Joder, dejadme!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Llegaron los primeros coches patrulla y una ambulancia. La policía intentó dispersar a la gente mientras Andrés se rendía y dejaba de revolverse, derrotado. Se hizo un ovillo mientras lloraba y gimoteaba lastimosamente. Si hubiera tenido una pistola en la mano, no habría dudado en pegarse un tiro. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Ellos están bien. ¡No les ha pasado nada! – dijo uno de los policías – Están bien. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Un médico y un enfermero intentaron calmar a Andrés suministrándole un calmante, pero él no consintió la ayuda. Continuó tendido en el suelo hasta que llegó un último coche de policía y una mujer bajó de él con un niño en brazos. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Eva caminó hacia Andrés y se acuclilló junto a él.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Qué ocurre?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;El hombre levantó la cabeza y durante unos instantes miró a Eva como si se tratara de una desconocida. Cuando la reconoció, se quedó sin aire y prácticamente sin sentido. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;El médico urgió a la policía para que le quitara las esposas a Andrés e intentó reanimarlo. Lo colocaron en la camilla, pero cuando lo llevaban hacia la ambulancia se repuso y buscó de nuevo a Eva. Saltó y corrió a abrazarla, a ella y a Andresito.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Creí que os habían matado? – dijo tomando las mejillas de Eva y apretando su frente contra la de la mujer – De veras, cuando he visto las noticias… &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-La policía nos cuidaba – respondió ella.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés besó a Eva. Fue un beso breve y tierno. Fue una necesidad imperiosa, un deseo irreprimible, otra locura de las que se había jurado que no volvería a cometer. Ella apoyó su cabeza sobre el pecho de Andrés cuando se separaron.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Podemos volver a casa? – dijo Eva.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Sí. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés tomó en brazos a Andresito y también le besó en la frente. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Lo sabes, ¿verdad? – preguntó mirando fijamente a Eva. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿El qué?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Que te quiero. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;El hombre puso rumbo hacia su casa. La muchedumbre dejó escapar un ‘ohhhh’ enternecida. Eva se sonrojó, clavó la mirada en el suelo y sonrió mientras seguía a Andrés. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La Policía Nacional buscó para Andrés y Eva un escondite donde poder ocultarse durante un tiempo para prevenir posibles ajustes de cuentas. Encontraron una masía en el Pirineo gerundense donde se les ofreció trabajo a cambio de alojamiento. Con El Liche y los magrebíes pendientes de juicio se sentían seguros, pero, a pesar de todo, la policía continuó vigilando su casa mientras esperaban en momento de trasladarlos a la masía. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Ni Andrés ni Eva retomaron el tema una posible relación. Vivían juntos y el amor estaba implícito en cada una de sus conversaciones, en los gestos, en las miradas furtivas y en las miradas conscientes. Pero era un amor silencioso. Dormían juntos, se despertaban abrazados y se repartían las tareas de la casa y el cuidado de Andresito, pero no hablaban de sus sentimientos. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La policía no indagó sobre los orígenes del niño, dando por sentado que se trataba del hijo de Eva. Aquello concedió una tregua a la pareja antes de volver a plantearse un futuro sensato para el niño. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Cuando llegó el día de marcharse hacia la masía, una maleta liviana bastó para guardar dentro las pocas posesiones del trío. La salida estaba prevista para el mediodía, pero llegó la tarde y la policía se disculpó diciendo que les ocupaban asuntos más urgentes y que no saldrían hasta el anochecer. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Hoy en las noticias ha salido El Liche – dijo Eva – Hacía mucho tiempo que no le veía. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés se encogió de hombros. Aún se estremecía cuando recordaba la aventura de días atrás. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Voy a salir a comprar algo de merienda.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Sería mejor que compraras también algo de cena. Creo que hoy no saldremos para Girona. La policía no parece que ahora tenga mucha prisa.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;El hombre asintió y salió de casa. Bajó las escaleras y salió a la calle pensando que, después de todo lo vivido, por fin era feliz. Tenía a Eva y a Andresito; una nueva vida y un nuevo trabajo que, quizás, pudiera prolongar para no tener que regresar a Barcelona. Ver crecer a Andresito en medio del campo le resultaba una idea hermosa, casi bucólica. Era un final feliz para su historia de terror. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés escogió para la cena una pizza y para la merienda chocolate deshecho y una ración de churros finos. Sonreía mientras regresaba a casa. De hecho, no había dejado de sonreír desde que Eva resucitara y los tres volvieron a vivir juntos. Había pocas cosas que le preocuparan en aquellos momentos. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;De vuelta con la comida, Andrés se encontró por el camino a un mozo conocido de Mercabarna. Le ofreció unos churros y se pusieron a charlar distraídamente. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Han detenido a El Liche, tío! – dijo el mozo.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Lo he visto en la tele – respondió Andrés – Joder la que le puede caer. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Ya ves. Aunque dice que conoce a policías y también tiene un montón de pasta. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Pues saldrá pronto entonces.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés notó un pinchazo. Un dolor agudo, que se repitió. Primero a la altura de los riñones, después, de los pulmones. Miró a su amigo, éste le asestó otra puñalada en el estómago. Mientras caía, vio huir a los que le habían asesinado. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Saludos de El Liche – dijo uno de ellos, pero no le dio importancia. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Tendido en el suelo, Andrés pudo ver que el borbotón de sangre que había estallado en su estómago se le derramaba también por la boca y se mezclaba con el chocolate deshecho. Consiguió tenderse boca arriba e instantes después su cabeza perdió su voluntad y cayó laxa.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés pensaba que la felicidad le había al fin llegado cuando se resolvió todo el asunto de los alijos. Pero si todo había salido bien, ¿por qué diablos él había muerto? &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Las+alas+del+ladr%c3%b3n+(Desenlace)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!391.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!391.entry</guid><pubDate>Sun, 13 Aug 2006 21:32:38 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!391/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!391.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-08-16T06:29:47Z</dcterms:modified></item><item><title>Las alas del ladrón (XIII)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!388.entry</link><description>&lt;div&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt; &lt;/div&gt;
&lt;div align=center&gt;&lt;strong&gt;XIII-Desvelos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;La policía dejó a Andrés en libertad al mediodía siguiente. Mientras regresaba a su casa, parecía un ateo que acabara de vérselas cara a cara con Dios, andaba ido como el único superviviente de una tragedia. Era el privilegiado tocado aquel día por la fortuna esquiva. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Igual de estupefacta lo recibió Eva cuando llegó a su casa. Lo miró primero como si toda la luz del mundo hubiera entrado con él de improviso y no pudiera mirarlo, después, como si fuera una mofa de su imaginación, y, finalmente, lo abrazó como si no fuera a soltarlo nunca más. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Pero en aquel momento, Andrés no fue capaz de devolverle el gesto. Se mantuvo inmóvil, desconcertado; tembloroso como si, en cualquier momento, la policía fuera a recapacitar y a aparecer por la puerta para llevárselo de nuevo. Por eso tardó tanto en percatarse de que Eva lo estrechaba y mucho más en que lloraba mientras también reía. Entonces, tomó plena conciencia de su suerte y la abrazó sintiendo que, igual que ella, sólo podía llorar de felicidad. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Se sentaron en el colchón y todavía se miraron durante un tiempo sin concederle importancia a las explicaciones. Andresito dormía ajeno a aquel cúmulo de emociones. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Te has escapado? – preguntó Eva, al fin. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No – respondió Andrés – Me han soltado. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Sonaba absurdo.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Cómo?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés miró a Eva como si le planteara un ejercicio de imaginación y credulidad. Incluso él tuvo que detenerse a recordar lo que había ocurrido durante las horas que estuvo en la comisaría para conseguir una explicación razonable.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Les expliqué qué hacía por las noches, les hablé de El Liche, de las nuevas entregas. Ni siquiera les di tiempo a que me preguntaran, lo canté todo y no sé si me escucharon – dijo Andrés – Me trataron bien, me dijeron que iba a tener suerte porque se ve que, aunque llevan tiempo detrás de esos traficantes, no han conseguido dar con ellos. Dicen que si delato a El Liche y consigo decirles dónde están los moros me dejarán en paz, que no me meterán en la cárcel.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andresito se despertó mientras la pareja intentaba hacerse a la idea de lo que podía suponer traicionar a una banda de traficantes de droga. Gateó por el colchón como si trepara hacia ellos y se zambulló entre las rodillas de Andrés. El hombre lo cogió y lo acomodó entre sus brazos. Cuando lo miró, se estremeció como si se le acabara de romper el alma. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Nada ha salido como esperábamos – dijo, acariciando los cabellos del niño – Si no acabo en la cárcel me matará El Liche o los moros. Maldita sea mi mala cabeza. Yo sólo quería dároslo todo. Las cosas no se pueden hacer como yo las hago.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Eva apoyó su cabeza sobre el hombro de Andrés. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Ahora, ten cuidado. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face=Verdana&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Pero llegados al extremo en el que primero su mala cabeza le había puesto en manos de la policía y después en el bando contrario al de El Liche, Andrés no temía únicamente por su vida. Aquella nueva situación ponía a Eva y a Andresito en el punto de mira en el caso de un probable ajuste de cuentas, por lo que preservarles de todo mal se convirtió en su preocupación más urgente. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés optó por la solución más drástica y empleó una parte del dinero que había ganado con las entregas para alquilar un piso en el extremo más alejado de Barcelona. Allí llevó a Eva y a Andresito y se despidió de ellos hasta que se resolviera aquel asunto o hasta que le mataran. Les prohibió que le visitaran, que le llamaran por teléfono, incluso que pensaran en él. Planteó un ejercicio de olvido mutuo difícil de sobrellevar pero totalmente necesario. Fue drástico y se le hizo insoportable. No hubo día, no hubo hora, minuto ni segundo en el que Andrés no pensara en Eva y en Andresito, en el que tuviera que luchar contra el impulso de ir a la casa o visitar la calle con la leve esperanza de verles. Se entretenía pensando qué podían estar haciendo en cada momento y se preocupaba cuando El Liche hacía cualquier referencia a la mujer. No siempre lograba tranquilizarle el hecho de saber que la policía la vigilaba igual que le vigilaba a él, y cuando los agentes le demandaban información sobre los traficantes, sólo pedía a cambio que no dejaran de custodiar la casa donde había ocultado a la mujer y al niño. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés también alquiló otro piso para él y abandonó la ratonera donde había estado viviendo. Pensó que le haría ganar tiempo en el caso de que El Liche o sus socios magrebíes se enteraran de que estaba vendido a la policía y fueran en su búsqueda. No obstante, no se alejó mucho de su viejo hogar. Abandonó El Raval y se instaló en el Gótico, donde ni su aspecto ni su vida podían delatarle a ojos de vecinos con vidas tan conflictivas como la suya, todos fieles a la filosofía de supervivencia del ‘ver, oír y callar’.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Se efectuaron las últimas entregas y El Liche comenzó darle a Andrés detalles de la nueva operación. Conforme le iba explicando su tarea, el hombre fue sintiendo que, progresivamente, su vida perdía valor. El Liche le enviaba directamente a la boca del lobo y comprendió que le confiaba aquel encargo porque él mismo no se atrevía a jugarse el pellejo. El trabajo era tan simple como ir a buscar la droga a casa de los proveedores para llevársela a los distribuidores. Pero, ¿quién podía asegurarle que una vez finiquitado el asunto los moros no iban a finiquitar también a posibles delatores?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Todo lo que El Liche le contaba, Andrés se lo revelaba a la policía esperando que, llegado el momento, realizara un espectacular despliegue policial y desmantelara ambas bandas antes de tener que realizar ninguna entrega. Pero los planes fueron avanzando sin que ocurriera nada hasta que llegó el día de ir a buscar el primer alijo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face=Verdana&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Sabes las direcciones? – preguntó El Liche.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Sí.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Sabes dónde están las calles?, ¿cómo se llega?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Ajá.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No vayas hasta las once de la noche. Es la hora acordada.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Ya.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Sabes lo que tienes que hacer? Te pillas la droga y se la llevas a los otros. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Sí.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No la jodas, &lt;i&gt;Petas&lt;/i&gt;. La pillas y se la llevas a los otros – insistió. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Sí, Liche.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Hay mucha pasta en juego.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Qué coño quieres que haga con la droga? ¿Crees que me la voy a esnifar o que la voy a vender? Joder, aún aprecio mi vida y no quiero tratos con esos moros, así que mucho menos, líos. Estoy acojonado con todo este asunto, Liche. Sólo quiero que pase, ¿de acuerdo? Cogeré la droga, haré las entregas y me olvidaré de toda esta mierda. Fui un gilipollas y ahora estoy metido en esto hasta el cuello, pero llegaré hasta el final. Deja de agobiarme de una puta vez. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;En el piso de los traficantes había cinco hombres y todos estaban armados. Cuando Andrés entró lo encañonaron, le registraron y le guiaron hasta el comedor de la casa. No supo distinguir quién era el cabecilla. Ninguno parecía más que otro; todos vestían ropas semejantes, todos seguían cada uno de sus movimientos con pistolas idénticas, todos lo miraban con el mismo recelo y presumiblemente con la misma hambre de sangre. Tuvo la sensación de que aguardaban cualquier movimiento sospechoso para acribillarle, por eso se quedó muy quieto allá donde le habían indicaron los hombres. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Al poco tiempo de estar esperando la entrega, temblando en aquel cuarto de pistoleros, una mujer salió de una habitación con una mochila que dejó sobre la mesa del comedor. Le sonrió amablemente mientras regresaba a la habitación de donde había salido. Tras la puerta, Andrés a penas pudo distinguir una cama y varias piernas masculinas y femeninas. Cogió la mochila y se marchó. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés se aseguró de que no le seguía nadie antes de llamar con su móvil al número de contacto que le había facilitado la policía. Le explicó lo que había visto, dónde estaba la casa y cuántos hombres había dentro. También les dijo que llevaba consigo el alijo. Esperaba que le dijeran que rápidamente fuera a reunirse con ellos para darles la droga y que aquella misma noche llevarían a cabo la redada que acabaría con la detención de los traficantes y de El Liche, pero sólo le dijeron que continuara con su encargo.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés estaba completamente aterrorizado; tanto que primero olvidó la dirección donde tenía que llevar la droga, y, después del lapso, vomitó en el portal del edificio donde le esperaban. Su ofuscación llegó a tal extremo que confundió de puerta y a su llamada respondió un niño de corta edad que lo miró con desconcierto. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Mis papás no están – dijo el niño -¿Quién eres?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Tras él se abrió otra puerta del rellano. Andrés se volvió levemente y reconoció al joven magrebí con el que coincidió aquella noche en la plaza cuando llegó tarde con la entrega. Pidió disculpas al niño y entró en la otra casa preguntándose si le matarían por aquel despiste. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Allí había otros siete hombres armados. También le registraron, pero no le apuntaron con sus pistolas. Lo condujeron hacia la cocina del piso donde un hombre de medina edad y aspecto desaliñado estaba cenando mientras veía la tele. A pesar de la aparente calma que lo rodeaba, Andrés continuó sin sentirse cómodo ni con el pellejo a salvo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Te apetece comer algo?, ¿beber algo? – preguntó el hombre apartando por un momento la vista de la televisión, con un español casi perfecto. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés notó que su ofrecimiento le valió para estudiarle. Rechazó su invitación haciendo acopio de voluntad para articular un ‘no, gracias’ y evitó mirarle.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Revisad la mochila.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Un tirón le arrancó la bolsa de los hombros. Andrés continuó sin moverse y con la vista pendiente de las baldosas del suelo mientras escuchaba tras él el sonido de la cremallera y del papel de embalar desgarrándose. En aquel momento, pensó que no había revisado el contenido de la mochila cuando salió de la otra casa y que en su interior tanto podía haber estado la droga como un puñado de piedras. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;¿Y si era así?, ¿y si aquellos no habían cumplido su parte del trato y lo habían utilizado para burlarse de estos? Andrés casi se desmaya cuando escuchó que todo estaba en orden. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Hasta la próxima – dijo el cabecilla.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;La siguiente entrega siguió el mismo &lt;i&gt;modus operandi&lt;/i&gt;. Las mismas direcciones, los mismos hombres en ambas casas, el mismo procedimiento. Cuando fue a llevarse a cabo la tercera entrega, la policía le comunicó a Andrés que había llegado el momento de actuar. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés recibió el alijo de manos de la mujer de siempre y abandonó la casa escoltado por los cañones de las armas del resto de esbirros. Una vez fuera, a medio camino, se reunió con la policía y se desentendió de la mochila y de todo aquel asunto. Tal y como habían acordado, regresó a su casa y se metió en la cama tapándose hasta la cabeza. Durante toda la noche esperó que un grupo de magrebíes ultrajados echaran la puerta abajo y lo acribillaran. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Las+alas+del+ladr%c3%b3n+(XIII)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!388.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!388.entry</guid><pubDate>Thu, 10 Aug 2006 05:50:18 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!388/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!388.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-08-10T07:47:51Z</dcterms:modified></item><item><title>Las alas del ladrón (XII)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!360.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p align=center&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;strong&gt;                                                       Fin&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Durante la cena se permitieron el lujo de creerse felices. Compartieron tallarines tres delicias, cerdo agridulce, risas y demasiados sueños; y cuando llegó el licor de jazmín, el camino dorado por el que discurriría el destino de Andresito había quedado trazado de un modo que incluso parecía factible. La guardería a la que acudiría, la escuela, la profesión que escogería, su imparable ascenso, su gran sueldo, su buen piso, su envidiable coche, su pareja, incluso la raza de su perro; y también hablaron de los nietos de Andrés y Eva. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;En aquellos planes para el niño la pareja crecía y envejecía unida. Aunque allá donde Eva sólo fantaseaba, Andrés confundía los anhelos con posibilidades y definía mentalmente las etapas que recorrería hasta irrumpir definitivamente en el esquivo corazón de la mujer. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;No pensaron ni por un momento en el dinero y el esfuerzo que requeriría hacer realidad todos aquellos delirios levantados entre risas y palillos de madera. Se limitaron a soñar, que es gratis, y a pensar que quizás la vida les sonreiría a partir de aquel momento. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Pero la realidad esperaba pacientemente en la puerta del restaurante. En cuanto salieron a la calle, Andrés y Eva se miraron y se sonrieron con cierta resignación mientras deshacían aquellos castillos de aire. Eva llevaba a Andresito, dormido, acomodado entre sus brazos, y Andrés abrazó la mientras los acompañaba hasta casa. La calle, el edificio, el hogar y su vida miserables; y todas aquellas ilusiones que no congeniarían jamás con lo que eran ni con lo que pudieran llegar a ser por mucho que se esforzaran. Asimilando aquella certeza a pesar de todo lo que habían proyectado en el restaurante chino, Andrés besó a Andresito y a Eva en la frente antes de coger el paquete de droga de aquella noche y marcharse a arriesgar, de nuevo, su integridad, su libertad y tanto su futuro como el de aquellos a los que decía que amaba. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La plaza Duque de Medinaceli estaba solitaria a aquellas horas como cada noche. Había un borracho dormido en un banco, pero Andrés no le prestó mucha atención. En la lejanía también se escuchaban las voces propias de la nocturnidad: ruidos de sirena, de discusiones aisladas, locales para sonámbulos, perros ladrando y gatos uniéndose a la serenata… Las ciudades como Barcelona desconocen la palabra silencio, incluso las farolas que rodeaban la plaza parecían zumbar luz en lugar de irradiarla. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés saltó la pequeña valla que rodeaba el jardincillo y caminó hacia el arbusto donde cada noche había dejado el alijo. Le dio la sensación de que la tierra de los alrededores estaba demasiado revuelta en aquella ocasión, pero pensó en un perro marcando su territorio y dejó el paquete donde siempre antes de volverse y salir del seto armándose de una indiferencia que pudiera hacerle creer a cualquiera que le viera que aparecerse entre unos arbustos en medio de la noche era algo de lo más natural. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Saltó fuera del jardín y cuál fue su sorpresa al vérselas casi en brazos del borracho que poco antes dormitaba en el otro extremo de la plaza. Lo miró con fastidio, el mismo que se tornó preocupación cuando, de repente, descubrió a dos hombres apostados en cada uno de los extremos de la plaza, y a un tercero acercándose hacia él sujetando la correa de un rottweiler poco amistoso. Al observar con más atención al borracho que le cortaba el paso, descubrió sobriedad y una sonrisa ladina en su rostro, y comprendió que estaban esperándole. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Mierda – susurró antes de comenzar a correr sorpresivamente evitando a los desconocidos. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés consiguió llegar y adentrarse en las callejuelas que rodeaban Las Ramblas. Volaba, y le hacían de alas tanto el miedo a ser detenido como el desamparo en el que quedarían Eva y Andresito si se dejaba atrapar. Él era rápido y conocía muy bien hacia dónde conducía aquel enmarañado laberinto de calles, pasajes y callejones oscuros y poco hospitalarios. Pero sus perseguidores no eran menos hábiles ni menos rápidos, y se obstinaban en detenerle tanto como él en escapar. Andrés se iba escabullendo y creía a veces que les había dado esquinazo, pero entonces reaparecían escupidos por otras calles o cortándole el paso, como si supieran adelantarse a sus pensamientos. Hasta que, poco a poco, se fue agotando. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Un grupo de personas que salía de una discoteca le brindaron a Andrés la oportunidad de zafarse de los que le seguían. Se infiltró entre ellos sin despertar demasiadas sospechas y se deslizó por un pequeño callejón donde quedó agazapado mientras recuperaba el aliento y veía bien escondido cómo aquellos hombres dispersaban a los trasnochadores buscándole. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Al poco rato la calle volvió a quedar desierta, pero Andrés no salió de su escondrijo. Cada ruido mínimo lo anclaba en aquel rincón y le impedía moverse. Estaba convencido de que aquellos hombres eran policías y la posibilidad de que lo detuvieran lo anulaba completamente. Pensaba en Eva y en Andresito. También pensaba en El Liche y en cómo solventarían el haber sido descubiertos. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Para evitarse alguna sorpresa nueva se planteó la posibilidad de dormir allí, en algún portal de la callejuela, pero temió preocupar a Eva y que ésta fuera a buscarlo a la plaza, donde, seguramente, habrían regresado sus perseguidores. De modo que se decidió a regresar a su casa con el corazón, su respiración y sus pasos atronándolo todo. O así se lo figuraba él por el modo en que lo ensordecían. Caminó despacio, buscando todas las sombras, estudiando y reconociendo todos los sonidos, deshaciendo sus pasos para esconderse si escuchaba cualquier voz, cualquier ruido de pisadas, cualquier sonido extraño. Temblaba de los pies a la cabeza, veía sombras donde no las había y voces donde sólo imperaba el silencio. Las rodillas se le doblaban a cada paso y llegó a pensar que no llegaría nunca a su casa a aquel ritmo. Pero el miedo mantenía su zarpa firme estrujándole el pecho. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Cuando al fin llegó a su tétrica calle, aceleró el paso hacia su portal. Tan ofuscado por la alegría se encontraba mientras creyó que se había salido con la suya que no vio al rottweilen abalanzarse sobre él hasta que sus mandíbulas se cerraron en torno a su muñeca y el impulso lo derribó. En el suelo continuó sintiendo las dentelladas, pero un dolor y una angustia mucho más lacerantes le aplastaron la garganta y el estómago. Reconoció a los mismos hombres de antes a su alrededor. Salieron de las sombras como las pesadillas. Cuando las esposas le ciñeron las muñecas perdió el mundo de vista. No había errado: policías de paisano. Todo se volvió negro y como un loco comenzó a removerse y a gritar, incapaz de articular ni una frase coherente, de hacerse entender. Su pánico sólo le permitía llorar y babear gimoteando, lanzar al aire patadas y revolverse en cuanto sentía que aquellos cuatro hombres le tocaban. En seguida comenzó a notar también sus patadas y sus golpes pretendiendo que se calmara o bien que acabara inconsciente. Pero algo rebullía en su alma y le impedía dejarse atrapar. Era el amor que sentía por Eva y por Andresito, el pavor a lo que podría ocurrirles, la tristeza que le provocaba el pensar que les había perjudicado. &lt;i&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;Yo, &lt;/i&gt;se decía, &lt;i&gt;no puedo acabar preso. &lt;/i&gt;. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Dejadle, por favor. Le obligaron a hacerlo. No tenéis que detenerle a él. Los culpables son otros. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés recuperó la conciencia y el control sobre sí mismo en cuanto escuchó aquella voz susurrante y angustiada. Los golpes también cesaron, como las dentelladas del perro. Una vez más, todo fue Eva. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La mujer, alertada por los gritos y el jaleo, había bajado a la calle guiada por una extraña intuición. Los agentes la miraron. Ella sostenía a Andresito entre sus brazos y miraba a Andrés con preocupación. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-No os servirá de nada cogerle a él – insistió Eva, que se abrió paso entre los que rodeaban a Andrés y se arrodilló a su lado – Sólo es un correo, nada más. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Por favor, apártate – dijo un policía, intentando sujetarla por el hombro.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Pero Eva se zafó y continuó junto a Andrés. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Quizás él pueda ayudaros a dar con los verdaderos narcos – añadió. Aquella idea, que expresada de otro modo hubiera podido sonar descabellada, pareció más que razonable verbalizada por la mujer – Usadle como topo, pero no le detengáis, por favor. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Dos agentes ayudaron a Eva a incorporarse y levantaron también a Andrés. Se escucharon en las proximidades las sirenas de un par de coches de policía y lo arrastraron hacia donde apareció el vehículo policial. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Eva se mantuvo quieta en el portal mientras veía cómo metían a Andrés en el coche, también cuando se alejó e incluso bastante tiempo después de que las sirenas dejaran de escucharse en la lejanía. Hasta que se convenció de que por mucho que lo deseara, Andrés no volvería la esquina de la calle. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Subió de nuevo a la casa y acostó a Andresito. Ella se quedó sentada en el colchón hasta que la rozó el amanecer. Entonces, se dio cuenta de que llevaba horas llorando. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face=Verdana color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Las+alas+del+ladr%c3%b3n+(XII)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!360.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!360.entry</guid><pubDate>Mon, 24 Jul 2006 21:18:41 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!360/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!360.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-07-25T06:44:49Z</dcterms:modified></item><item><title>Las alas del ladrón (XI)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!335.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p align=center&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Las alas del ladrón&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;
&lt;p align=center&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Ésta es la última entrega – dijo El Liche mientras le tendía a Andrés una caja de zapatos y una bolsa – Doce bolsas, doce días. Todo ha salido de puta madre.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Sí – respondió Andrés.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Estaban en el coche de El Liche, un homenaje a Camarón de la Isla insultaba a sus altavoces potentísimos al sonar como un susurro que no molestaba a la charla de los dos hombres. Mientras guardaba la caja en la bolsa, Andrés intentaba disimular cierto nerviosismo que le hacía temblar las manos, buscaba el momento de decirle al camello que dejaría aquel negocio en cuanto terminara su tarea y, seguramente, también Mercabarna. El Liche, sin embargo, no se percató del agitado estado de ánimo de su peculiar mensajero porque, en aquellos momentos, preparaba dos porros. Le ofreció uno a Andrés y después encendió el suyo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Querías pasta y has ganado pasta, ¿verdad? ¿Qué te dije?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Sí. Dinero fácil.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿En qué te la has gastado?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;En nada. Hasta el momento los billetes obtenidos estaban escondidos porque cuando Eva desapareció todos los planes en los que quiso invertir aquel dinero ilegal se desvanecieron: la nueva casa y el futuro de Andresito. Encontrarla de nuevo y reconciliarse se convirtió en una prioridad que apartó su atención de casi cualquier asunto. Pero con Eva y Andresito en casa, teniendo algo parecido a una familia, sus prioridades habían vuelto a concentrarse en darle a su vida un giro y apoyarse en aquel colchón monetario mientras buscaba nuevas oportunidades legales que pudieran servirle para acomodarse él y acomodarlos a ellos. Y estos planes no podía compartirlos con El Liche.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Bueno, en algo de drogas, algo de alcohol y en muchas putas. Pero no de esas que te la chupan en una esquina. En putas de las buenas, ya me entiendes. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¡Claro! – respondió el otro – ¡Y ya verás cómo te lo pasarás a partir de ahora! Tengo otro negocio, quizás algo más arriesgado, pero mucho mejor pagado. ¿Qué me dices?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés dudó sólo por un momento, porque el dinero nunca deja de ser una sirena, pero se sobrepuso a la codicia. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No, Liche. Creo que no quiero continuar con estos temas de drogas, me dan mal fario.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;El Liche cerró las ventanillas del coche y le dio una larga calada a su porro. Volvió la mirada hacia Andrés con una sonrisa entre soñolienta y tramposa. Sus ojos empequeñecidos por el humo y sus intenciones le delataron que nada sería tan sencillo como un ‘hasta aquí he llegado’&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No digas tonterías, &lt;i&gt;Petas&lt;/i&gt; – dijo – Te estoy hablando de mucha pasta y a esta gente no se le puede dejar colgada así como así. Deberías saberlo. Me fío de ti y parece que ellos también están satisfechos con tu trabajo. Te quieren y yo también te quiero. No puedes abandonar. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés intentó mantenerse firme. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Tío, que no. No me gusta este tema. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Sabías dónde te metías. Sabes cómo van estos chanchulleos. Si estás dentro estarás dentro hasta que sea necesario. No te estoy dando a elegir. Renunciando les estarás diciendo a los moros que vengan a pegarte un tiro en la cabeza o que venga a dártelo yo. Tú sabes cosas y en estos negocios nadie se fía de nadie. Te está quedando claro, ¿verdad?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Claro. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Tal y como lo había prometido, Eva no se marchó de casa de Andrés. El Liche había tardado en darle el último alijo y Andrés vio como los días transcurrieron sólo aparentemente apacibles. Para satisfacer a Eva volvió a fingir que no la amaba casi por encima de casi todas las cosas y Eva se esforzó en pensar que todo volvía a ser cómo antes del incidente de varias noches atrás. Se hablaban con naturalidad, habían hecho el amor cuando el instinto sexual había pasado por encima de cualquier otro sentimiento y ninguno de los dos volvió a desnudar su corazón ante el otro. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Pero por mucho que se esforzaran en aparentar lo contrario, desde el momento en que aquella frase desconcertarte, aquel ‘te quiero’ incapaz de mantenerse por más tiempo en el silencio y expresado de un modo casi desesperado, rabioso y oprimido, se liberó arriesgándolo todo a la decisión de Eva, la relación entre ellos quedó tocada.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Este cambio no se apreciaba en las palabras que se intercambiaban con aparente naturalidad, estructuradas con esmero antes de expresarlas persiguiendo evitar cualquier situación embarazosa o malentendido, optando por la banalidad como tema de discusión favorito; tampoco se percibían en los encuentros sexuales o en determinados gestos o guiños que hasta entonces habían sido habituales entre ambos. Sin embargo, sí se hacía patente en los roces fortuitos, cuando sin querer un dedo rozaba una mano, una mano un brazo o una rodilla se encontraba con otra ajena, o cuando una mirada espía se veía descubierta y entonces aparecía el estremecimiento y la electricidad, y la sangre golpeaba las sienes y las mejillas, y afloraban suspiros y se dejaba entrever la vergüenza y el azoramiento. Entonces, a Andrés le costaba creerse que Eva sólo experimentara amistad hacia él, sin embargo, se cuidaba de que aquel tema no saliera de nuevo a la luz aunque las palabras le quemaran en la lengua.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Cuando El Liche frustró la intención de Andrés de abandonar sus negocios turbios, la felicidad y la falsa normalidad que lo envolvía se desvaneció y las orejas del lobo volvieron a asomar trayendo consigo imágenes de policías, juicios y presidio. Llegó a su casa preocupado y atormentado por los riesgos a los que también exponía a Eva y a Andresito, y se dejó caer en el colchón completamente desanimado. Eva no tardó en percatarse del nerviosismo que agitaba a su amigo, y se tumbó a su lado envolviéndolo en un abrazo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Qué pasa? – preguntó.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Es El Liche – contestó Andrés, sin ánimo de inventar excusas – Me ha dado el último alijo. Y un nuevo encargo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés sintió en su nuca el aire cálido del suspiro que dejó escapar Eva. Ella aflojó su abrazo, pero en su lugar apoyó la barbilla sobre su hombro y ambas mejillas se acariciaron. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Ya sabías dónde te metías. Ni el contrabando ni El Liche son cosas para tomárselas a la ligera.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Casi me ha amenazado de muerte. ¡Pero me asusta continuar con todo esto!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés se volvió y no pudo evitar atrapar el rostro de Eva entre sus manos. La contempló como si ella fuera el único recodo de paz que quedara en su universo y la hubiera besado de no ser porque sabía que, en aquellos momentos, hubiera sido una estupidez. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Me da miedo que me detengan – prosiguió – No quiero que me metan en la cárcel ni que vengan a casa en busca de droga y se lleven a Andresito a un centro de servicios sociales, ni que por mi mala cabeza puedan detenerte a ti tomándote por mi cómplice. Yo no soportaría que nada os pasara a ninguno de los dos, es como si fuerais mis alas, lo que me permite aún mirar la vida con cierto optimismo, sois mi cordura, lo que me anima a levantarme cada mañana. Y si os pasara algo…&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Fue Eva quien le besó, aunque Andrés no supo averiguar ni la finalidad ni la intencionalidad de la mujer al rozarle por un momento con sus labios. Ella le acarició la frente y los cabellos y él sólo sintió que cada vez se arrepentía más y más de haber acudido a El Liche. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Tendrás que llegar hasta el final – dijo Eva – Quizás el nuevo asunto de tu amigo sea algo rápido y después se olvide de ti. Ánimo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;La mujer se incorporó e instó a Andrés a que la imitara. Arrancó a Andresito de sus juegos con un peluche y se lo echó en brazos antes de caminar con aire risueño hacia la salida de la casa. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¡Salgamos a cenar! – propuso – ¡Vayamos a un chino! Me muero por unos tallarines. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Miró a Andrés y sonrió como sólo ella sabía hacerlo, ofuscando todo lo que de duro y desdeñable tenía el mundo. Bastó el brillo de su sonrisa para que dejara de pensar en El Liche, en sus encargos y en toda la mierda en la que había acabado sumergido. Se sintió aliviado y no discutió la propuesta de Eva. Se olvidó, durante unas horas de todo, no se preocupó por nada, y ni por un momento, pudo imaginarse la sorpresa que le deparaba aquella noche.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face=Verdana color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Las+alas+del+ladr%c3%b3n+(XI)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!335.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!335.entry</guid><pubDate>Mon, 17 Jul 2006 20:42:46 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!335/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!335.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-07-21T08:18:12Z</dcterms:modified></item><item><title>Las alas del ladrón(X)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!327.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p align=center&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Confesiones&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Cuando al fin Andrés consiguió arrastrar a Eva hasta el piso, la arrojó sobre el colchón con toda la rabia que le ardía en las venas, tragándose el impulso de gritar, la necesidad de llorar y, en su desconcierto, el deseo de abrirse la cabeza contra cualquier pared. De todo el cúmulo de sensaciones que experimentaba, de la marejada de pensamientos, de sentimientos, ninguno alcanzaba a tener coherencia, y era incapaz de discernir si sentía frustración, asco, furia, pena, sorpresa o desencanto, de modo que, por una vez, decidió pegar su espalda contra el muro, resbalarse hasta el suelo y calmarse antes de mover un músculo o articular una palabra. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;La vieja, que no sabía si reír después de demostrarle a Andrés que no mentía cuando le advertía del mal camino que había tomado Eva o lamentarse por el estado que presentaba la mujer cuando él la tiró a sus pies, optó por preocuparse por la alterada joven. Eva se cubría la cara con sus cabellos desordenados mientras se arañaba las mejillas y sollozaba atacada por una vergüenza corrosiva. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Lárgate.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés se incorporó y también lo hizo la anciana. Se miraron como si se encontraran en extremos opuestos de un &lt;i&gt;ring&lt;/i&gt; y la vieja se interpuso entre Andrés y Eva cuando éste intentó acercarse a ellas. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Estás loco si piensas que os voy a dejar a solas.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No me toques los cojones.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés cogió a la prostituta y con una violencia excesiva la echó de la casa. Comenzó a gritar la mujer, que tropezó y cayó. Algunos vecinos se asomaron alarmados al rellano, temerosos quizás de ser sorprendidos por una brigada de narcóticos, de inmigración, pedofilia o por miembros de bandas rivales buscando un ajuste de cuentas.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¡Llamaré a la policía! – chilló la vieja. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Uno de los treinta nigerianos que malvivían en el piso patera subió las escaleras y se preocupó por el estado de la vieja prostituta mientras se apresuraba a terciar en aquel litigio con tal de mantener lejos a los representantes del orden y al fantasma de la deportación. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Calma, calma… Policía no, policía no – fue repitiendo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¡Ten huevos! – gritó Andrés a la prostituta antes de cerrar con un portazo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Calma, por favor, por favor… Tú calma, policía no, policía no llamar – se escuchaba desde el rellano. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Pero a pesar de aquella tensión, no había más que preocupación en la cara de Andrés cuando se acercó a Eva. Andresito no se había dejado perturbar el sueño por los gritos y dormía plácidamente en un extremo del colchón. El varón se sentó junto a la Eva y quiso apartarle los cabellos del rostro y alzarle la barbilla, pero ella se removió sin dejarse descubrir. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Tranquila – susurró Andrés – Sólo quiero hablar contigo. Cálmate.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Fuera, todavía se oían las amenazas de la vieja y las súplicas del nigeriano, al que se le habían unido algunos compañeros de ratonera; a través del agujero en el techo se veía la luna grande y redonda, pero el mundo de Andrés y toda su atención habían quedado reducidos a Eva. Sin embargo, cuanto más intentaba calmarla, más nerviosa se ponía ella, y se agitaba evitando su contacto y continuaba arañándose la cara manchada de gelatina blanca. Su congoja por la mujer se disparó cuando vio cómo se metía varios dedos en la boca tratando de provocarse el vómito. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Para ya, joder. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;La cogió por las muñecas y contuvo la febril tarea de autolesionarse que llevaba a cabo. Inmovilizó a Eva aplicando el peso de todo su cuerpo sobre el de ella y pretendió calmarla susurrándole al oído y besándole la frente, aspirando el aroma de los fluidos viriles de aquel que esperaba tuviera la cara rota después del puñetazo. Pero Eva sólo sabía llorar y gemir. Se provocaba arcadas haciendo fuerza con su estómago y su garganta, pero no conseguía escupir nada, salvo ruegos pidiendo a Andrés que la dejara en paz. Finalmente, sus propios nervios la agotaron, y se quedó dormida. Entonces, Andrés se incorporó y haciéndose con una botella de agua, llenó una olla y con unos &lt;i&gt;kleenex&lt;/i&gt; comenzó a limpiar de semen el rostro y los cabellos de Eva. Nunca hasta aquel momento se había percatado de cuánto y cuánto la quería.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Llegada la mañana, cuando Eva se despertó, lo primero que vio fue a Andrés dormido a su lado. Retenía su mano entre las suyas, apresándola con ternura. La expresión de su sueño era agridulce, las sonrisas pasaban a muecas de preocupación e incluso de dolor y se removía revelando inquietud e imágenes que le turbaban el ánimo. Entonces, su pulgar acariciaba la piel de su mano y volvía a calmarse durante unos instantes. Eva suspiró e intentó liberarse de aquella caricia, aunque la reconfortara. Sentía que no merecía ni aquel ni ninguna otra clase de cariño, porque experimentaba una sensación de asco y desprecio hacia su persona que casi le habían quitado las ganas de vivir. Pero como si le estuvieran arrancando algún miembro de cuajo, un brazo, una pierna, como si le estuvieran arrancando la piel, Andrés se despertó en cuanto sintió que la mano de Eva se le escapaba. Abrió los ojos soñolientos y se topó con los sorprendidos y avergonzados de la mujer, que inmediatamente se soltó y le dio la espalda. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No preguntes nada, ni cómo, ni durante cuánto tiempo, cállate, no digas nada – dijo – Al fin y al cabo, tú eres también el que se ha metido en un asunto de drogas por Andresito. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés se despertó de golpe y pasó sobre Eva para encontrarse de nuevo con sus ojos. Pero la mujer volvió a girarse. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¡Pero a ti nunca te ha importado el dinero! Y ya sé que estabas enfadada conmigo por aquello que pasó, pero tienes un montón de amigos y de conocidos, ¡no lo necesitabas! ¡No tenías que llegar a este extremo!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Eva tardó un rato en responder, cuando lo hizo, había lágrimas en sus palabras. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Es el inconveniente que tiene el amor, que siempre tienes la sensación de que no das lo suficiente y todo lo que das te parece poco. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés nunca había visto llorar a Eva. En realidad, conocía de la mujer poco más que su despreocupación y su risa, por eso el alma se le hizo pedazos a ver que finalmente también la rozaban la pena y la intranquilidad, tribulaciones propiamente humanas de las que ella siempre había sabido mantenerse ajena. Miró a Andresito, que había sido desplazado a un extremo del colchón como si se tratara de una almohada y que se había despertado. Como si fuera consciente de que no era el momento de reclamar la atención de los dos adultos, se chupaba uno de sus pies mientras seguía con la mirada las motas de polvo que flotaban sobre él y a las que el sol que se filtraba por el hueco del techo había dotado de un resplandor dorado. Por unos instantes, Andrés responsabilizó al niño de la trágica caída de Eva, y sólo por un instante fugacísimo lo odió, pero esto fue antes de comprender que había sido él quién había llevado al niño a casa y él quien no había podido evitar que aquella situación se le escapara de las manos. Él había sido quien había arruinado la magia y la felicidad de Eva. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Dime algo – la mujer interrumpió las cavilaciones de Andrés en el momento preciso en el que se zambullía en una demoledora espiral de culpabilidad y remordimientos –, ¿por qué?, ¿a ti qué te importaba? Esa rabia tuya…, ¿por qué no nos dejaste en paz? No iba contigo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés volvió a pasar sobre ella buscando una conversación frente a frente, y la sujetó por los hombros cuando Eva quiso volver a interponer a su espalda entre ambos; aún así, mantuvo la mirada perdida. Quizás fue en aquella indefensión donde Andrés encontró el valor necesario para arrancarse el corazón y extendérselo a Eva.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿De veras nunca has llegado a sospechar que yo te quiero? Estoy enamorado de ti.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;La mujer se encogió sobre el colchón como si se le hubiera llenado la sangre de electricidad. Acudieron de nuevo las lágrimas y apretó los ojos moviendo la cabeza negándose aceptar lo que acababa de escuchar. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Creí que había quedado claro – murmuró.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¡Y está claro! Pero no he podido luchar contra ello. Eva, te quiero, no he podido evitarlo. Es imposible no quererte. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Andrés, cállate, no digas eso, eres un idiota.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Por qué? ¿Qué tiene de malo? ¿Por qué nosotros no podemos y otros sí?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Entonces Eva se incorporó en la cama hasta quedar de rodillas y encarada a Andrés. Había desaparecido la fragilidad, se habían esfumado la confusión y las lágrimas, pero no para dejar paso a la añorada alegría y la lejana despreocupación. En su lugar, apareció la burla y el desdén. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Porque los dos somos unos desgraciados, Andrés. Porque yo puedo reírme de mi desgracia y tú puedes reírte de la tuya, y cada uno sabe cómo sobrellevarla, pero juntos no soportaríamos la desgracia del otro y lo arruinaríamos todo intentando solucionarlo o fingiendo ser felices. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Eso no es así.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Cállate, Andrés, tú lo vez todo muy fácil, y eso sólo te sirve para cometer una estupidez tras otra. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Eva hizo ademán de levantarse, pero Andrés consiguió retenerla una vez más. La sujetó primero por los hombros y después por las muñecas, aplicó su cuerpo sobre el de ella y la retuvo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Qué vas a hacer? – preguntó.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Marcharme. Lo has fastidiado todo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¡NO! Eva quédate. Ignóralo todo, como si no hubieras escuchado nada, como si esta bocaza mía se hubiera estado calladita. Hasta ahora todo ha ido bien y nunca te habías imaginado nada. Quédate, al menos hasta que solucionemos lo tuyo. ¡Sólo te ofrezco mi ayuda como amigo! Tú misma sabes que hacer de puta no va contigo. Unos días Eva, y buscaremos una solución. No lo veas todo tan negro ni creas que soy tan idiota. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Ella se mordió los labios y miró a Andrés con desconfianza, aún así, no presentó batalla. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-De acuerdo – dijo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés sintió cómo la maraña de nervios que apretaba sus pulmones los liberaban.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿No te marcharás?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿De verdad?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-No, no me iré. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Cuándo vuelva de trabajar estarás aquí?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Qué te estoy diciendo? No seas pesado. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;El hombre le estampó un beso a la mujer en la frente y se incorporó con un salto. Su súbita alegría se contagió a Eva, que volvió a reír. Ella también se levantó y abrazó a Andrés. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Segura? – volvió a insistir él desde el umbral de la puerta.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Segurísima.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Hay dinero en aquella caja. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-De acuerdo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¿Hasta la tarde?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-¡Lárgate de una vez, pesado!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;Andrés se marchó realmente feliz a pesar del fiasco de no verse correspondido. Eva se quedaba en su casa y aquel era suficiente motivo para considerarse el hombre más afortunado del mundo. Mientras tanto, Andresito consideró que había dejado durante demasiado tiempo sin acaparar el protagonismo y reclamó las atenciones de Eva. La mujer lo cogió en brazos y durante un rato continuó pendiente de la puerta por la que había desaparecido Andrés. Sonrió.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;-Debo de haberme vuelto loca. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face=Verdana color="#ffffff"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;
&lt;table style="width:72px;height:70px" cellspacing=0 cellpadding=40 width=72 background="http://storage.msn.com/x1pgliP38XxBL055VOgHvYWwt61FYMnCJcEVaFAXt7aoVVEFtigxfDdihcLVXPGMnitbpe6q2zoeRGqIcxEOFlK2qisMCZmHvbRfY99wGTHCqhuCm7pdLBd9OTr-Z7CdAkoF8h_11x7nGJ0yEsn0SEMfg" border=1&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td width="98.5%"&gt;
&lt;p&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=2703797283152210225&amp;page=RSS%3a+Las+alas+del+ladr%c3%b3n(X)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=downwhereim.spaces.live.com&amp;amp;GT1=downwhereim"&gt;</description><comments>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!327.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!327.entry</guid><pubDate>Sun, 02 Jul 2006 22:30:22 GMT</pubDate><slash:comments>1</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://downwhereim.spaces.live.com/blog/cns!2585D14DBEF42931!327/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!327.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2006-07-03T20:18:38Z</dcterms:modified></item><item><title>Las alas del ladrón (IX)</title><link>http://downwhereim.spaces.live.com/Blog/cns!2585D14DBEF42931!322.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Y, efectivamente, Eva no regresó. No regresó al día siguiente, a lo largo de la semana, ni durante meses. Andrés no la encontró cuando siguió a la vieja prostituta, ni logró que ella le desvelara el lugar donde se reunían. No regresó a pesar de rogarle cada día a aquella intermediaria que hablara con Eva y la convenciera de que era necesario que volvieran a ver, ni atrincherándose en casa con Andresito y vocifeando que el niño sólo saldría si Eva venía a buscarlo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Ella no regresó, pero Andrés no se resignó a la pérdida. Cada tarde la dedicó a buscarla, cada noche después de la entrega espió la calle Rosic, cada mañana, mientras se dirigía al metro, llegó a verla en todas las mujeres que se cruzaba. Para entonces, había acumulado suficiente dinero para mudarse a un piso más digno y a una calle menos miserable, pero ni a aquello se atrevió por miedo a que Eva no pudiera encontrarles o aprovechara la oportunidad para desentenderse totalmente de ellos.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La mujer se convirtió en una imagen, en su ausencia, obsesiva, igual que la idea de recuperarla. Cuando la vieja prostituta regresaba por la noche con Andresito, a veces, Andrés la invitaba a cenar y le preguntaba sobre Eva y le explicaba a la mujer cómo se sentía, cómo la necesitaba, cuánto se arrepentía y una y otra vez le pedía que terciara en una segunda oportunidad. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Pero cuéntale cómo estoy! – dijo Andrés una noche mientras compartía con la vieja una pizza - ¿Tú le hablas de mí? ¿Le cuentas cómo estoy? Pero, joder mujer, mírame, que es que ni duermo.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Y a mí que me cuentas? Jódete y búscate la vida.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Pero ella pregunta por mí, al menos?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La anciana sonrió mientras le quitaba a su porción de pizza las rodajas de aceitunas. Andresito ya estaba dormido y Andrés había vuelto a olvidarse de comer a la espera de cualquier gesto piadoso de la prostituta. Pura fantasía. Sabía que su malestar divertía a la mujer tanto como el oírle lamentarse de su estupidez. Hacía tiempo que había comprendido que la vieja no le ayudaría a recuperar a Eva, pero también que era el único frágil eslabón que le mantenía en contacto con ella. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Cada día pregunta por ti, si es lo que quieres oír – respondió la mujer – Pero por ahora no creo que le importe una mierda lo que te pase.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés miró hoscamente a la prostituta, que continuaba disfrutando de la situación. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Por qué lo dices?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La vieja hincó sus dientes en la masa de la pizza y se tomó su tiempo en contestar. El mismo tiempo que tardó Andrés en ponerse nervioso. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Hará un mes que se murió esa vieja que cuidaba por las noches. Y te digo que las cosas no le van bien desde entonces.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Con los dedos se frotó el pulgar y el índice dando a entender que Eva pasaba por apuros económicos. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-A ella nunca le ha importado el dinero. Desde que la conozco ha sabido vivir sin él. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La vieja arrugó el rostro en una mueca que no otorgaba mucha validez a la pretendida despreocupación de Andrés por aquel asunto. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Antes no tenía a su cargo a un niño – respondió. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Yo te doy dinero todos los días.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Y ella no lo acepta. Me lo da a mí como &lt;i&gt;honorarios&lt;/i&gt;. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés realizó un aspaviento que reveló cierta impaciencia ante aquella conversación. El brillo en los ojos de la anciana revelaba el golpe de gracia que como un as en la manga estaba esperando para descargar. Le irritaba aquella mujer y había llegado a odiarla casi tanto como ella parecía detestarle a él o quizás a todo el género masculino. Gozaba tanto con aquella tensión entre él y Eva como a él le quitaba la vida. De modo que Andrés decidió que no iba a consentirle el placer de hurgar en la herida por más tiempo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Ves al grano y deja de marear la perdiz – gruñó, apretando los puños y los dientes como si se preparara para recibir un impacto - ¿Qué le pasa a Eva?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La vieja se limpió la boca con la servilleta y volvió a mostrarle toda su dentadura malformada. &lt;i&gt;Qué bruja&lt;/i&gt;.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Ella necesita dinero – murmuró mirándose las uñas largas, rojas y sucias – Tú mismo no le dejaste muchas alternativas a una mujer en su situación a la hora de ganarse la vida. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Entonces Andrés comenzó a reírse sin permitir que la prostituta desarrollara aquella idea absurda. Se levantó y rápidamente se preparó para marcharse a entregar el alijo antes de que la mujer se afanara en torturarlo con falsedades. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Eva nunca, nunca haría algo así – dijo con rotundidad. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¿Y por qué no? – respondió la prostituta – A ti no te pareció ninguna estupidez cuando sospechaste de ella. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Yo soy un gilipollas y tú no conoces a ella. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;La mujer no le contradijo. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-Pero sí sé qué es la desesperación y sé hasta dónde se rebaja un miserable. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés miró a la vieja con gravedad antes de salir por la puerta, quizás porque sabía que no había dicho ninguna tontería y sobretodo porque aquella última frase se había desnudado de cualquier intencionalidad hiriente. De repente, la mujer se quedó callada como si se hubiera encontrado en sus propias palabras y él se marchó no queriendo imaginarse a Eva en ellas. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Y no lo hizo, porque nunca, ni siquiera cuando él se figuró a Eva vendida a otros, y le atacaron los celos, y se torturó durante días enteros con imágenes sórdidas y le corroyó la rabia mientras se le llenaba la boca de la palabra ‘puta’ y maldijo ese misterio que envolvía a las noches de la mujer sólo porque no sabía desvelarlo y su pobre imaginación no supo resolverlo más que convirtiéndola en una prostituta; nunca, a pesar de todo, incluso aunque cometiera la estupidez de haber acusado a Eva de ejercer el oficio más antiguo del mundo, se llegó a creer que se vendiera. Se lo impidió el corazón, que conocía bien a la mujer, que la sabía por encima de las muchas necesidades que corrompen y arrastran a verdaderas miserias a otros menos valientes e íntegros, y también la simple obcecación, la venda que él mismo se puso en lo ojos negándose a verla integrada en aquel mundillo. Por lo tanto, no sólo no creyó a su pérfida vecina, sino que desde aquella noche no le dirigió la palabra más de lo necesario, y sólo le permitió la entrada a su casa mientras estuviera cuidando de Andresito, y nunca volvieron a hablar de Eva por más que la mujer insistió en advertirle sobre el mal camino que había tomado. A cada palabra, a cada aviso, él se apretaba con más fuerza la venda de la obstinación e ignoraba a la vieja cuando acababa gritándole que tenía que ayudar a Eva. Y, en realidad, sabía que sus oídos sordos eran cobardía y miedo a vérselas con una realidad y una situación ante las que, una vez más, no hubiera sabido cómo actuar. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color="#ffffff"&gt; &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Cierta noche, mientras Andrés daba de cenar a Andresito, llamaron a la puerta. Hacía días que no sabía de la anciana y muchos más que no pensaba en Eva. A la espera de un nuevo alijo de droga, El Liche le había dado un par de semanas libres y él fingió una lesión para coger la baja laboral y dedicarle por entero aquellos días a Andresito. Tanto disfrutó del niño que se olvidó de la mujer, y de nuevo volvió a plantearse la idea de mudarse a un piso más grande, de falsificar papeles y buscar una buena guardería, un buen colegio y después la mejor universidad. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Al escuchar los golpes en la puerta pensó inevitablemente en Eva, aunque a aquellas alturas se hubiera echo a la idea de no volver a verla. La había buscado algunas tardes intermitentes y todas las noches sin ningún éxito, tanto para intentar una conciliación como para quitarle validez las palabras de la vieja, pero no la había encontrado. La batalla contra la resignación ante la pérdida de Eva le resultaba complicada, pero Andresito le había brindado un consuelo y una calma que le había permitido sobrellevar aquella pena con cierta dignidad.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Andrés abrió la puerta y quiso cerrarla de nuevo en cuanto vio a la vieja prostituta, pero ella logró colarse antes dentro del piso. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;-¡Déjame el niño y ve! – dijo sin dejarle al hombre articular palabra – Rodea La Boquería. ¡Vuela!&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Y casi sin poder explicarse cómo, Andrés se vio en la calle corriendo hacia el mercado y sin saber hacia dónde dirigir sus pasos. Se aventuró por callejuelas y rincones mientras maldecía: &lt;i&gt;Rodea La Boquería, rodea La Boquería&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;&lt;span style="font-variant:small-caps"&gt;¡&lt;/span&gt;cómo si esto fuera pequeño, maldita sea!&lt;/i&gt;. Buscó y prácticamente se abalanzó sobre todas las pareja que se encontró a su paso, pero sin dar con Eva. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Fue de vuelta a casa, ya liberado de los primeros nervios, y convencido de que la vieja le había tomado el pelo, en cierta medida aliviado al no haber encontrado a Eva, cuando en un portal descubrió a un hombre y a una mujer besándose. Se acercó despacio sin llegar a reconocer a Eva en aquella figura tan delgada y desgarbada. Sin embargo, al agacharse ella hasta quedar de rodillas, mientras él se desabrochaba el pantalón y le acariciaba los cabellos largos y desordenados antes de empujarla hacia su miembro, un ligero y traidor haz de luz, el relámpago revelador de una farola que se fundió instantes después, le descubrió a la mujer que había estado amando durante años. Andrés aceleró el paso mientras se dirigía hacia ellos, consciente de que si en aquel momento hubiera tenido un cuchillo habría degollado, si hubiera tenido un revolver habría disparado y de que, al tener sólo las manos desnudas, iba a romperle el cráneo al cerdo que se trajinaba a Eva. En poco tiempo estuvo sobre ellos y Andrés tuvo plena conciencia del significado del dolor. Pero ellos no le vieron, él, con los ojos cerrados concentrándose en su éxtasis y Eva también apretándolos pero debido al asco y no al placer, afanada en acelerar sus movimientos para acabar cuanto antes con todo aquello. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Arial"&gt;&lt;font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;font color="#ffffff"&gt;Entonces, Andrés tiró de la cabellera de Eva con la fuerza de quien se arranca su propia piel y ante sus ojos estalló todo el espectáculo de la miseria: la eyaculación del desconocido en la frente de la mujer, en su ropa, en sus labios enrojecidos por el roce. Golpeó al hombre con el codo en la cara notan