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    July 17

    Callemos todos los rezos

    Callemos todos los rezos,

    apaguemos todas las velas,

    que sean los dioses

    quienes busquen en los templos.

     

    Marchemos,

    muramos con las manos en el pecho,

    desasidos de todo.

    Saltemos de espaldas al abismo,

    con la mesura en el aliento,

    con el corazón quieto.

    Que sean las cosas las que nos pierdan,

    que sea el tiempo quien estiré los dedos como garfios,

    y a pesar de todo

    nos escurramos.

    Que sea la lluvia quien nos mire en su caída y entristezca,

    que sea la noche quien nos trashume en su insomnio.

     

    Seamos una vez,

    por justicia,

    el cuenco del mundo.

    Seamos una vez la nostalgia y la ausencia.

    January 13

    Raquel tiene a todos los demonios en sus ojos

    Raquel tiene a todos los demonios en sus ojos,

    pero eso es bueno,

    porque yo estoy despierto mientras duerme

    y he visto el mundo que la acuna,

    y es tan puro.   

     

    Raquel por las mañanas se despierta,

    y su pelo enmarañado se parece tanto

    a la raíz que me falta,

    que busco cualquier silencio para estar con ella.

     

    Raquel tiene en los labios toda la alegría.

    Cuando ríe yo, como un chiquillo descubierto en fechorías,

    escondo mis manos tristes tras la espalda,

    y por mucho tiempo no puedo escribir. 

     

    Raquel tiene a todas las tristezas en su pena,

    lo sé porque escucho la mía cuando calla,

    y la de todos, lo sé

    porque llueve cuando llora, otra vez en donde siempre

    llueve,

    porque en donde nunca, se van todas las sombras.

     

    Raquel se acuesta por las noche

    y su respiración mientras duerme se parece tanto

    a una oración que ya he olvidado

    que busco cualquier silencio para estar con ella.

     

                                                    

                                                                          

                                                                    A Raquel, humildemente.

     

     

     

     

    13 de enero del 2007

    January 03

    Nocturnos

    I

    Me he hecho viejo en esta casa,

    en su techo he aprendido los oficios del insomnio,

    me ha enseñado a ser triste su luz de tarde,

    el polvo acumulado en el espacio intransitable de las ventanas

    los presagios de la muerte.

     

    Aún así hay noches que tropiezo

    en la habitación a oscuras,

    o no recuerdo que sonrisas cuelgan de los muros,

    o no encuentro el interruptor de la luz

    y pienso

    que tal vez he sido yo quien trajo a casa a los fantasmas,

    quien murmura al polvo y a las tardes

    las lecciones del abismo.

     

    II

    Sucede a veces que el silencio

    De los hombre y los gatos

    Coinciden en la misma noche

     

    Sucede entonces que el abismo se abre

    Y los nombres se arrastran como monstruos descubiertos

    A ocultarse más profundo

    Para que no los nombre.

     

    Con los labios apretados y quién sabe qué ansias de flagelo,

    transito el borde.

    En las puntas de los dedos enmaraño el precipicio,

    y fabrico un rosario de nudos con tu ausencia.

     

    En parsimoniosa acechanza

    del sobresalto en el sueño de los hombres,

    del celo de los gatos,

    de la piedad del insecto y su rumor.

     

    III

    La noche te erige laberinto,

         He mellado mi espada ante tus ojos.

    tu nombre muros, tu recuerdo recovecos.

         Me he quebrado las alas contra tu aliento.

    y en mi reviste un Teseo sometido

         Enmarañado en nudos de oro,

    más taurino que héroe o ingenioso,

        bufo por tus piernas  que me dejan demasiado libre,

    me rinde al antojo de tus hombros, al descenso por tu espalda

         Rabian mis manos sus reptantes ansias

    al blanco de tus senos y a su rosa, al aroma de tu axila,       

         de buscarte y encontrarme

    a la humedad de tu boca que no tengo.

         Y fingen tu cuerpo y tu vaiven de oleaj,e

              Y me pierdo

         La estrechura de tu vientre

              ¿hacia donde la fiebre de tu sangre?

         la arrogancia del embiste

               ¿a qué dolía el sobresalto?

         El desamparo final.

    al abismo de estar solo.
     
     
     
     

    November 21

    A mi cuarto vienen a morir todas las polillas

    A mi cuarto vienen a morir todas las polillas.

    Mueren quedamente entre los libros,

    o sostenidas de las cortinas, sutiles.

    Las encuentro quietas en el piso de mi cuarto.

     

    No ansían la luz de mi alcoba más que la negrura de mi café,

    y es un misterio su impavidez  ante mi cuchara

    mientras se ahogan.

     

    Se allegan a mi insomnio,

    banales como llaves cuya cerradura han olvidado,

    con las alas sometidas al sueño de tantas noches tercas.

     

    Vienen aquí,

    a libar la soledad completa de lo que nadie nombra,

    a ser sin reproches algo distinto a lo que eran en su hazaña,

    cuando su arrojo;

    a hermanarse con la larva, con el grillo, con la araña 

    y demás rastreros pululantes insectos,

    que no pretenden más que sombra. 

     
     

    November 12

    La..

    La pendejada es esta:

    Uno no se olvida que se fue feliz

    cuando tiene encima la borrasca,

    la soledad,

    el laberinto,

    otra vez.

    Lo que se olvida es que ya antes se fue triste.

     

    Solos, perdidos y empapados

    tras la tregua,

    tenemos que aprender de nuevo

    las armonías del desencanto,

    como si nunca las hubiéramos tocado.

     

     

    November 02

    Me he inventado un dios...

    Me he inventado un dios para quererte,

    uno pequeño, pagano y taciturno,

    que no pretende más catedral que tus ojos,

    que se conmueve todavía con el fuego de tu vela,

    y se conforma con el rito de mi sangre.

     

    Me he inventado un dios para quererte,

    que te ame sin misterios y te guarde

    de todo mal. 

    Uno que me perdone por si acaso.

     

    Me he inventado un dios para quererte,

    porque te quiero,  y es tan frágil

    mi aliento que te nombra, mis ojos que te siguen,

    mis huesos que tú cuentas;

    y es tu risa tan milagro y es tu boca tan bendita;

    y hay tanto azar en el mundo y tanto adiós entre los hombres,  

    que me hace falta un dios para creerme

    que estas conmigo.
     
     

     
    August 31

    Sin remo ni mástil, barca vieja

    Sin remo ni mástil, barca vieja,

    gobernada  por el vaivén ciego de la marea,

    en el filo del naufragio,

    en la boca del hastío,

    soy, y aguardo,

    el azar que me arribe  a ti.

     

    Y si a la diestra de tu fuego

    o convocado a mis cenizas maradentro,

    si uno u otro,

    no haya más gloria ni cruz

    que la hazaña de aguardarle.

     

     

    August 18

    Cuando enclaustre mi vida

    Cuando enclaustre mi vida  en un relicario de luna muerta,

    y las cinco línea de mi biografía se enreden como hiedra en un papel al viento,

    y se pierdan,

    no habrá historias por contar empolvándose bajo mis párpados,

    ni sueños inconclusos, ni besos que hagan presa los gusanos en mi boca.

     

    Cuando venga la nocturna hora,

    inaplazable, inoportuna, última, irrelevante, nocturna hora,

    triste acaso,

    no será sino una vida de ceniza que regresa a la ceniza.

     

     

    July 29

    Postales de días nublados

    I

    En el lugar menos pensado he encontrado un poco de luz,

    apenas la poca que puede arder en una vela,

    y así de frágil.

     

    En el lugar menos pensado he encontrado una luz de humilde resplandor,

    que nada puede contra la noche que el mundo lleva a cuestas,

    mas conforta la mirada como un faro adornado con el vuelo de ícaros diminutos.

     

    Y he aquí que las horas se han tornado un poco dulces.

    Aun las sombras y los hombres que las pueblan,

    aun las tétricas que aparentan ser hombres,

    aun los de corazón ensombrecido.

     

    No por la luz, que no me alcanza,

    y más, me falta,

    sino por el probable encuentro,

    en esas horas, en esa sombra, en esos hombres,

    de otra luz inesperada.

     

     

    II

    En vano te invoca la lluvia  con su trueno,

    con su golpe en los tejados, su relámpago.

     

    No hay cortina cerrada que te guarde,

    ni transeúnte que te piense bajo la lluvia

    o te olvide en su prisa por buscar refugio.

    No te sabe el vagabundo que maldice al dios tras de las nubes

    tras las estrellas, tras de la nada;

    ni el hombre que sube aprisa los cristales de su auto.

     

    No hay calle que conozca el ritmo lento

    -lento debe ser, y taciturno- de tus pasos,

    no hay farola cabizbaja que los haya iluminado.

     

    Sólo un gato observa la ciudad con tristeza,

    como si un viento peregrino le contara algo de ti.

     

    Sólo hay una lluvia que no ves caer

    y tantas noches que te ansían.     

     

    III

    Hay tanto en ti en que no creo.

    Mariposas encendidas en la luz de su victoria

    que vuelan sobre esquirlas de cristal,

    crucifijos que sonríen,

    parasiempres,

    y una trama de oro tensado entre el azar de las estrellas.

     

    IV

    A veces me basta con creerte,

    con saberte remota y viva,

    tristeza y risa,

    bajo la luna que me abandona por ir a buscarte,

    bajo el sol tibio que conmigo es siempre brasa,

    bajo una lluvia que ya me ha olvidado.

     

    A veces me basta con mirarte,

    y la comprendida lección de los insectos

    que rompen contra el vidrio, más sedientos acaso,

    no de luz, sino de alas y de rabias rotas.

     

    Y a veces fementido, quisiera,

    bajo tu luna que fue mía

    y la cortesía de tu sol,

    bajo la lluvia constante de tu cielo,

    hundir mis dedos en más certezas que tu nombre,

    hacer  ventana abierta de tus ojos, de tu boca,

    y burlar mi oficio de polilla embravecida contra el vidrio,

    y libar el resplandor de tu risa sin resignación.

     

    Y libar el resplandor de tu risa sin resignación.

     

    July 03

    Nadie recuerda la lluvia en el desierto

     
    Nadie recuerda la lluvia en el desierto.

    Cada una es la primera siempre,

    única y balsámica,

    venida tras un roto jamás

    que zurcimos otra vez cuando el cielo escampa.

     

    Hay un cierto de triste,

    un cierto de bendito

    en olvidar.

     

     

    June 22

    Tenía una canción para su muerte

    Tenía una canción para su muerte.

    El resto era indomable. El resto

    vendría inoportuno y a destiempo.

    En forma de hombre o de mujer,

    en forma de autobús,

    o quizás, tendría sus propios rasgos.

     

    Le entraría  por un costado, o brotaría de él

    como hace la tristeza cuando lloran los ojos,

    como una serpiente, todo ese frío y quietud

    de dentro hacía afuera.

     

    Sería, a saber, en una tarde de lluvia

    o en una noche de verano,

    en el mediodía manso de una ciudad querida,

    en mitad de un sueño,

    extranjero en unos brazos,

    o en la patria de su soledad.

     

    Tenía una canción para su muerte.

     

     

    June 15

    Será que las cosas duran demasiado

    Será que las cosas duran demasiado,

    será que debieran acabar por la mitad,

    antes del hastío y del cansancio.

    Como esas lluvias de verano

    que se van cuando aún nos hacen falta,

    como un invierno demasiado breve,

    como los hombros desnudos de una mujer en el autobús

    que baja en la parada siguiente a la que abordamos,

    como el paréntesis argentino de tu tristeza.

     

    Será que las cosas debieran ser por la mitad,

    será que debieran no empezar nunca

    y ser en potencia para siempre.

     

     

    June 07

    No es tu silencio...

    No es su silencio el que nos puebla,

    es el nuestro y el de todo.

    Han callado los niños y los hombres.

    Ha callado el celo de los gatos en la noche,

    la rabia sin remitente de los perros,

    el canto babilonio de las aves,

    de todos los insectos y sus alas.

     

    No eres tú quien se ha apagado,

    Es el mundo la brasa consumida,

    es el día quien se ha rendido a una noche sin adornos

    -como de párpados cansados-,

    son los faros cabizbajos de la calle,

    cuya luz no se ha encendido.

    Es mi mirada extinta el mármol

    que obstruye el encuentro con tus ojos.

     

    No eres tú quien abandona.

    El adiós nace en los labios de tus viejos.

    Es tú hijo quien suelta tu mano

    por seguir el cascabel de sus latidos.

    Y yo me aparto del alcance de tu recuerdo,

    desperezándome del luto.

      

    Tú eres grito y canto, rabia y gemido,

    resplandor y permanencia,

    orfandad.

     

    Nosotros te vamos olvidando poco a poco. 

     

     

    May 30

    Las cosas cambian con tan poco

    Las cosas cambian con tan poco,

    les basta el fuego para traicionarse,

    les basta el tiempo.

    Y menos que el fuego, menos que el tiempo les basta

    para traicionarnos: unos pocos pasos.

     

    Y todos es vals en realidad.

    De salida a entrada con un paso, y viceversa,

    Hogar mi casa, mi tierra patria, con mil, y viceversa,

    Y el paisaje tedioso de transeúntes al mediodía,

    añoranza, por unos pasos.

     

    Mas ¡ay de las cosas que mudan siempre a distinto!

    sin importar si se llega o se marcha.

    pues somos carentes de raíz.

     

    Abandonaremos al amigo y regresaremos al extraño

    sólo para apartarnos del desconocido.

     

    Tu boca, sueño, con unos pasos, si adelanto, despertar

    tristeza, con unos pasos hacia atrás, y en el vaivén

    nostalgia, ceniza, fuente, quebranto,

     

    hasta caer la danza rota.
     

    April 12

    Te miro y pienso...

    Te miro y pienso

    que crecemos buscando la altura de la caída,

    como un árbol que se inclina demasiado sobre el abismo,

    con los años.

     

    Te miro y, dulce

    en la inocencia y el milagro

    que dibujan tus labios en el seno

    pienso en las heridas que vendrán.

     

    ¿En qué momento nacerá la fisura,

    o es que está y no la palpo todavía?

     

    ¿Cuándo el primer insomnio, la primera lluvia triste,

    el último latido dulce porque sí?

     

    ¿Cuándo no sabrás romper el silencio,

    conciliar el sueño, espolear la rabia?

     

    ¿Cuándo comenzarás a sentirte ajeno, y la vida

    será crecer buscando la altura de la caída?

     

    March 31

    Hacia dónde pregunta un corazón despostillado...

                                                                   Guy preguntó a Jacinto Canek:

         -¿De dónde viene, Jacinto, el polvo que se pega en las ventanas, en las

    imágenes, en los libros y en la tela de los retratos?

         Jacinto Canek contestó:

         -Como todo lo de la vida, niño Guy, viene de la tierra.

         Guy replicó:

         -No lo creo, Jacinto. El polvo que se pega en las ventanas, en las imágenes,

    en los libros y en la tela de los retratos, no viene de la tierra. Viene del

    viento. Es el viento mismo que muere de cansancio y de sed en el rincón de las cosas

    íntimas.

    Ermilo Abreu Gómez.

    Hacia dónde pregunta un corazón despostillado

    por su afán de latir sin fundamento.

    Hacia dónde y calla por si acaso ocultara

    su latido, el golpe en una puerta.

     

    Y encantado del instante y olvidado del motivo

    del silencio, semejante tanto al estar ausente, calla más,

    prolongando el juego hasta que el aire, creyéndole ausente

    en verdad, viene a morir en el espacio que ocupa su figura.

     

    Calla más, hasta que vienen los vivos con su luto,

    calla más, hasta que el mundo hace pastos con su sangre,

    calla hasta que escucha el golpe seco del llamado

    y atraviesa la puerta estremecida

     

    por el latido, incontenible ya.

     

          

     

     

    280306

     

    March 19

    En el parto...

    En el parto,

    en la última contracción,

    sangrienta y rechazo,

    el primer empuje.

    Y será la vida tal vez

    simple inercia,

    consecuencia,

    reacción,

    efecto.

     

    Y la tristeza

    que tiñe los lunes

    y los ojos y las lluvias

    y los techos,

    será aquella,

    quizás,

    del primer llanto.

     

     

    February 28

    Y si debajo de la roca...

    Y si, debajo de la roca aguardaba ya la estatua,

    y si en el fondo del espejo,

    mi reflejo ya esperaba

    si andamos por la vida haciendo surco,

    desenterrando los latidos predispuestos;

     

    pero, si, abajo, más abajo,

    queda expectante la grieta, mi ausencia, el hambre de las larvas,

    el silencio debajo de la voz desenterrada,

    la ceniza tras la sangre;

     

    y abajo, más abajo,

    el olvido de todas las cosas.

     

      

    February 12

    Vuela la pluma, desprendida del vuelo

    Vuela la pluma, desprendida del vuelo del ave

    desprendida del mundo,

    a su vez.

    Las hojas, de la rama;

    el árbol, de la noche subterránea;

    los hijos (todos llanto y sangre, siempre)

    de las madres; las madres,

    de la muerte.

     

    Todo tiende a desprenderse. 

    Todos somos desasidos.

     

     

    February 01

    Inventando mares...

    Inventando mares entre uno y otro:

    de muro a muro,

    del suspiro a tu nombre

    de tu nombre al muro.

    Ir y venir.

     

    Y ni siquiera eres

    de este naufragio insomne

    la causa, la espina,

    no es tu recuerdo la costa

    en que vienen a romper

    todos mis silencios.

     

    Náufrago y playa,

    Contracorriente y Norte,

    Maradentro,

    yo.

     

    Y si invoco tu nombre,

    borrasca y madreperla,

    si navego tu ausencia

    horizonte a horizonte,

    ¿no será sólo una excusa

    para buscar en ti la espina,

    la sal que escuece y herrumbra

    y levar el ancla

    de mis profundidades?