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Down Where I AmCuando las estrellas bajan, ¡qué triste es bajar los ojos para verlas!
July 17 Callemos todos los rezosCallemos todos los rezos, apaguemos todas las velas, que sean los dioses quienes busquen en los templos.
Marchemos, muramos con las manos en el pecho, desasidos de todo. Saltemos de espaldas al abismo, con la mesura en el aliento, con el corazón quieto. Que sean las cosas las que nos pierdan, que sea el tiempo quien estiré los dedos como garfios, y a pesar de todo nos escurramos. Que sea la lluvia quien nos mire en su caída y entristezca, que sea la noche quien nos trashume en su insomnio.
Seamos una vez, por justicia, el cuenco del mundo. Seamos una vez la nostalgia y la ausencia. July 12 Hello, my love, and my love, goodbye...
January 13 Raquel tiene a todos los demonios en sus ojosRaquel tiene a todos los demonios en sus ojos, pero eso es bueno, porque yo estoy despierto mientras duerme y he visto el mundo que la acuna, y es tan puro.
Raquel por las mañanas se despierta, y su pelo enmarañado se parece tanto a la raíz que me falta, que busco cualquier silencio para estar con ella.
Raquel tiene en los labios toda la alegría. Cuando ríe yo, como un chiquillo descubierto en fechorías, escondo mis manos tristes tras la espalda, y por mucho tiempo no puedo escribir.
Raquel tiene a todas las tristezas en su pena, lo sé porque escucho la mía cuando calla, y la de todos, lo sé porque llueve cuando llora, otra vez en donde siempre llueve, porque en donde nunca, se van todas las sombras.
Raquel se acuesta por las noche y su respiración mientras duerme se parece tanto a una oración que ya he olvidado que busco cualquier silencio para estar con ella.
A Raquel, humildemente.
13 de enero del 2007 January 11 Ahora quiero caer sin avalanchasAhora quisiera caer sin avalanchas, falto de estruendo y polvareda, humildemente, como caen las pequeñas cosas. Sin que se sienta su vertical, sin llamar al vértigo de nadie, como si cayeran para sí mismas.
Ya no el árbol sino el fruto, ya no el ave sino la pluma desprendida de su vuelo o la rama que a veces llevan en el pico y no sirve para nido. Ya no el atlas de espaldas rotas, sino quizás, quizás la lluvia de su rendición.
Sí, quién cayera como caen esas lluvias tardías de invierno, que dejan tras de sí un límpido azul o estrellas.
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